"Las hermanas del convento siguen influenciadas por María Livia y su esposo"

Luego del escándalo ocurrido en el convento San Bernardo el día de ayer en el que la justicia debió rescatar a una monja que era privada de su libertad por las hermanas Carmelitas Descalzas, el padre Oscar Ossola tildó como gravísimos los hechos y explicó que el Vaticano había pedido de manera taxativa que el claustro no se involucre con María Livia y su esposo Carlos Obeid, a quienes el párroco consideró como los responsables directos detrás del suceso.
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El fiscal penal 2, Ramiro Ramos Ossorio, tomó intervención ante una denuncia de privación ilegítima de la libertad en el convento San Bernardo de la ciudad de Salta. Con orden de allanamiento, se ingresó al predio y la hermana que era retenida en contra de su voluntad fue trasladada. 

"Esto tiene que ver cien por ciento con María Livia y su esposo, no me cabe duda, además que en las noticias se decía que mientras no les abrían las puertas a las secretarias del juzgado y al abogado de la monjita que pedía entrar, durante un par de horas a ellos estaban allí. Con lo cual se llegó a la imagen grotesca de una escalera y los bomberos subiendo por los techos", lamentó el padre Oscar Ossola, párroco de la iglesia San Lorenzo Mártir. 

Ossola reconoció que la noticia le pareció tristísima y se consolidó como una muestra de "hasta donde han llegado pobres las hermanitas en esta sujeción a personas externas que no son del convento". En ese sentido recordó aquella primera visita de un enviado del Vaticano que les pedía taxativamente "no mezclarse en las actividades de una obra de laicos que ni siquiera era obra de la iglesia sino de una fundación". 

Después en una segunda visita de otro enviado se le aclaró al Arzobispo Monseñor Mario Cargnello que las monjas estaban en su libertad de tener devoción a cuanta advocación quisieran, "pero se les pide que no hayan personas externas al convento irrumpiendo en la vida comunitaria y creo que acá tristemente queda en evidencia eso", agregó Ossola. 

El padre Ossola deslindó de todas responsabilidades al Arzobispado, "no vaya ser cosa que alguien esté pensando que era la iglesia negando la salida a nadie", sostuvo y apuntó contra la superiora del Convento San Bernardo, "ella será quien tenga que dar las explicaciones, no solo ante las autoridades religiosas sino ante la justicia local porque hablar de privación ilegitima de la libertad es un tema muy grueso y desgraciadamente muestra la situación a la que han llegado nuestras Carmelitas"

"Esto es gravísimo tanto en el ámbito canónico porque estaba pedido explícitamente que las hermanas no tuvieran injerencia que no pertenecen a la comunidad Carmelo y más grave en la justicia ordinaria de Salta, por no abrir una puerta de casi 300 años de antigüedad y que con todo tino no se la iba a tirar abajo. Es muy triste y grave todo esto", finalizó. 

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