"La ciudad de Esteco nunca se perdió, la gente se fue..."

DE BUENA FUENTE 19 de septiembre de 2022 Por Redacción El Expreso de Salta
La historiadora Alfonsina Barraza desmitificó la leyenda popular sobre el hundimiento de Esteco al asegurar que en realidad la ciudad se fue despoblado paulatinamente luego de un estancamiento comercial que produjo una depresión en la economía, a la que se le sumaron los temblores que sacudieron Salta en 1692.
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Cuando llegan las imágenes que había mandado el obispo Francisco Victoria por la ruta monopólica para la ciudad de Salta, tenían que pasar desde Lima con mulas.

Acá en Salta ya estaba la imagen de la Virgen ubicada en la iglesia matriz, que no era la Catedral Basílica, sino la que habían construido los jesuitas dónde ahora funciona el restobar Time, y el Centro Cultural América, que era inmensa y tenía un campanario triple, pero fue derrumbada a principios del siglo XX,luego de la expulsión de la misión. Allí también depositan la recién llegada imagen del Señor del Milagro.

Cien años después de la fundación de Salta se provocan los temblores 1692 y es un sacerdote jesuita quien afirma haber tenido una  visión que le mostró que para terminar con las sacudidas del suelo había que sacar el Cristo guardado de allí.

"Estos terremotos ocurren pero las réplicas, no se sabe si efectivamente continuaron todo el día y no hay muchas posibilidades de saberlo, pero si de despuebla la ciudad de Esteco, no es que desaparece como la gente dice", afirmó la profesora Alfonsina Barraza.

En ese sentido explicó que Talavera de Esteco también tuvo el rito de fundación largo y tendido y que, tal como otras ciudades, simplemente no prosperó.

"La ciudad tardaba en hacerse real, había que poblarla, sostenerla con actividad comercial para que funcione y todo vinculado con el espacio peruano para vender a Potosí y así tener plata. En algunos casos vendían comida, agua, ropa, mula iluminación, todo para satisfacer las necesidades de una sociedad poblada, que según Eduardo Galeano, era comparable a Londres o París en ese momento", dijo la profesora.

Todas las ciudades al rededor vendían algo, en el caso de Salta, la base del comercio eran las mulas. En Sumalao se hacían ferias con estos animales que se traían de Santa Fe y Córdoba y se las comercializaba cómo transporte porque no se caían.

"Esas ciudades tienen su retorno en metálico, en algún momento Esteco tenía posibilidades de vender sus productos que seguro eran ganado mular, aceite, cuero, cebo, cuando con el tiempo el comercio empieza a decaer la gente empieza a abandonar la ciudad y eso es lo que realmente pasó. No hay una mujer de piedra de sal que avance por la ruta 34", finalizó.

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