Estafaban a pacientes con cáncer vendiéndoles una “terapia revolucionaria” bajo promesas falsas: era una trampa mortal

El "Centro de Terapia Metabólica del Cáncer" prometía resultados milagrosos a pacientes oncológicos, pero sus tratamientos sin base científica aceleraron la muerte de pacientes como Rosa Azucena Kairus. Su familia denunció el engaño, pero se enfrentó a un sistema lento y lleno de obstáculos. Hoy buscan nuevamente justicia.

NACIONALES25 de marzo de 2025 El Expreso de Salta
tipos-de-cancer-de-prostata

En octubre de 2019, Rosa Azucena Kairus, una mujer con cáncer en estado avanzado, decidió abandonar su tratamiento oncológico convencional. La quimioterapia ya no era una opción; su cuerpo no resistía más. Fue entonces cuando su familia vio en televisión a Ernesto Prieto Gratacós, un supuesto científico cubano, promocionar su "terapia metabólica". "Decían que lograban la remisión total del cáncer, incluso en estadios terminales. Nos mostraron gráficos con expectativas de vida de 80 meses o más, algo que la medicina convencional no podía ofrecer", relató Patricio Taboada, hijo de Rosa, en diálogo con El Destape.

La promesa de la cura contra el cáncer tenía publicidad en programas televisivos como los de Chiche Gelblung y Guillermo Andino, donde representantes del “Centro de Terapia Metabólica del Cáncer” explicaban una “alternativa revolucionaria para pacientes oncológicos” casi mágica. “Cuando mi hermano vio esta alternativa en la tele, me pareció una chantada. Si tuvieran la cura del cáncer, estaría todo el mundo haciéndolo y nadie más se sometería a una quimio”, explicó Patricio, a quien su hermano respondió: “Es intentar esto o esperar el final de mamá”.

La crítica situación de salud de Rosa llevó a sus tres hijos y a su marido a una consulta en la clínica, ubicada en plena Ciudad de Buenos Aires. Allí, les presentaron folletos que prometían resultados "de 13 a 19 veces mayor que la terapia convencional" para pacientes oncológicos considerados "terminales" o "intratables". Victoria Amador, quien se presentó como médica oncóloga cubana, les aseguró que el tratamiento lograría la remisión total del cáncer o, cuanto menos, extender considerablemente la expectativa de vida. Sin revisar los estudios médicos de Rosa, les entregó un presupuesto y les vendió la ilusión de una cura milagrosa.

Rosa comenzó el tratamiento en noviembre de 2019. Pero el deterioro fue inmediato: "A las dos semanas, mi mamá ya no podía caminar. Tenía edemas enormes en las piernas, le brotaba agua por la piel y casi no hablaba. No podía abrir los ojos y se le dificultaba hasta respirar", relató Patricio. A pesar de las alarmantes señales, el equipo del centro les aseguraba que todo era normal. "Nos decían que eran efectos esperados del tratamiento. Que teníamos que seguir adelante, que estaba funcionando", recordó.

Pero la realidad era otra: Rosa estaba siendo expuesta a megadosis de vitamina C y un análogo de glucosa, sustancias que, lejos de curarla, agravaron su condición. A principios de enero de 2020, Rosa ya no podía trasladarse al centro. Roberto Pablo Álvarez, el único médico que atendía a los pacientes, les sugirió contratar a una enfermera para que le aplicara el suero en su casa. "Nos dijo que mi mamá estaba muy débil, pero que no había nada preocupante. Nos prometió que nos enviaría los resultados de unos análisis de sangre por correo electrónico. Nunca llegaron", denunció Patricio. Una semana después, en la madrugada del 15 de enero de 2020, Rosa falleció.

"A mi juicio, se trata de una organización criminal donde la mayor parte de los imputados no eran ni médicos. Prometían a personas desesperadas, como a la familia Taboada, que su familiar enfermo se iba a recuperar al 100% mediante una técnica revolucionaria para combatir el cáncer. Les decían que les inyectarían una droga que combatía las células afectadas y evitaba que se reprodujeran. Pero, en realidad, se trataba de una estafa con resultados mortales. Esta maniobra se repitió con varias familias", explicó Pablo Rovatti, Defensor Público Coadyuvante a cargo del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos de la Defensoría General de la Nación y letrado apoderado de Patricio, Santiago Hernán y Florencia Taboada, quien elevó una querella ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 2, a la que este medio pudo acceder.

En el documento, se detalla que “se le atribuye a Ernesto Prieto Gratacós, Roberto Pablo Álvarez, María del Carmen Victoria Amador y Néstor Adrián Labonia el montado y/o participado de una organización o estructura destinada a cometer diversas actividades delictivas, entre las cuales se cuenta el ejercicio ilegal de la medicina, defraudaciones a los pacientes y sus familiares, y abandonos de persona seguidos de muerte”. Estos hechos habrían tenido lugar entre, al menos, octubre de 2019 y el 17 de julio de 2020, cuando se realizó un allanamiento en el centro ubicado en la calle Paraná de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Te puede interesar
Lo más visto