"Un niño que recibe afecto en el futuro es un adulto seguro"

DE BUENA FUENTE 09 de septiembre de 2022 Por Redacción El Expreso de Salta
Natalia Mansilla, licenciada en psicopedagogía y docente universitaria, explicó cómo mediante un experimento los científicos pudieron determinar que el pilar fundamental para vivir una adultez sana y equilibrada, radica en la calidad del afecto que recibe una persona desde los primeros años de su vida.
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La psicopedagoga Natalia Mansilla advirtió que es importante instalar el debate en la sociedad sobre el apego y el afecto, ya que son temas pocos tratados, pero que se constituyen como la base para formar adultos más seguros.

Desde la psicóloga se entiende el afecto como un vínculo emocional, duradero que se va formando entre el niño recién nacido y sus padres, que le permitirá formar bases seguras para poder luego desarrollarse en su vida posterior.

"Lo importante es estar atentos como padres. A veces estamos disponibles como papás físicamente, pero no estamos atentos a las necesidades de los pequeños, y si estamos hablando de un bebé que durante los primeros meses se comunica llorando, cuesta interpretarlos, pero hay que tenerles paciencia", aconsejó la profesional.

En ese sentido advirtió que desde los mitos populares existe la creencia que el niño se malcria si se lo alza mucho cuando llora, temor instalado sobre todo en las mamás primerizas, pero la profesional explicó como la ciencia voltea ese pensamiento 

"Algo que se investigó hace mucho y dió origen al tema del apego, fue un experimento. Se creía en su momento que el cariño ya se cubría cuando las mamás lo alimentaban con la lactancia o higienizaban al bebé, pero con una serie de experimentos que se realizaron con monitos nos dimos cuenta que el afecto no pasa por la necesidad satisfecha de la alimentación, el bebé, así como el monito, necesitan de la protección, del cariño y el contacto piel con piel" comenzó la también docente universitaria.

Mansilla explicó como se realizó el experimento, "se pusieron dos mamás para estos monitos, una mamá de alambre que tenía una tetina y una mamadera para alimentarlo, la otra mamá no tenía forma de alimentarlo pero era una mamá suave, de felpa que tenía una expresión de alegría en su rostro. Los monitos que estaban en la jaula, se pasaban todo el día con la mamá de felpa y solamente acudían a la mamá de alambre cuando tenían hambre, saciaban esa necesidad de alimentación y volvían con la mamá de felpa. Ahí se dieron cuenta los psicólogos de la necesidad de los cuidados" añadió la profesional.

Finalmente aconsejó a los papás no tener temor a la hora de cubrir la necesidad de afecto que tiene el niño porque no se va malcriar. "Una vez que tiene satisfecha esa necesidad de protección  y contacto puede seguir un desarrollo normal, no hay daño, así cuando el niño satisface la necesidad de alimentos queda tranquilo, cuando siente que la necesidad del cariño fue cubierta, crece seguro y es lo más importante. No es solo el cuidado del bebé y el momento, sino marca como será en el futuro como adulto", cerró 

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