Cada llegada tiene detrás una historia, una promesa, una familia o una comunidad que decidió ponerse en camino. Algunos recorrerán cientos de kilómetros, otros atravesarán la noche o el cansancio, pero todos compartirán el mismo destino: llegar a los pies de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro y ser parte, una vez más, de esa enorme muestra de fe que cada septiembre transforma a Salta.