La Iglesia podría desalojar a María Livia y su gente del predio de la "virgen del cerro"

SALTA 28 de abril de 2022
El informe de la Nunciatura Apostólica de Argentina amonesta con dureza la relación de las "reverenda madres carmelitas" y María Livia, les recomienda retomar el espíritu carmelitano, tener una vida monástica, y administrar los bienes temporales de forma transparente. Además ratifica la absoluta autoridad de Cargnello en Salta y reitera que permitirle a María Livia usar el terreno del monasterio "va en contra de la Diócesis y genera tensión entre los fieles". A partir de ahora, las reverendas deberán consultar a Cargnello cómo manejarán la actividad en el predio de la llamada "virgen del cerro".
Sábado en la Virgen del Cerro- colaboradores  (8)
El informe presentado por monseñor Martín De Elizalde y de la reverenda Hna. Isabel Guiroy, concluido en marzo pasado, ante la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, es lapidario con la relación entre las hermanas del convento San Bernardo y la comunidad que lidera María Livia Galiano de Obeid y que se conoce lisa y llanamente como “virgen del cerro”.

Tras reivindicar que la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Salta es monseñor Mario Cargnello, la Nunciatura le dice a las “reverendas madres Carmelitas” que el solo hecho de permitirle vivir a María Livia desarrollar su actividad y permitir el ingreso de sus peregrinos a los terrenos del monasterio, va en “contra la voluntad de la Iglesia local... lleva a una división de la comunidad de la Iglesia local y a conflictos a los cuales se refiere la documentación”.

"Es necesario -agrega el informe- señalar con fuerza que la comunidad de las Carmelitas Descalzas de Salta debe vivir plenamente el carisma carmelita, no una Obra que en consecuencia lleva a situaciones de tensión”.

Y les recomienda a las autoridades del Convento San Lorenzo, “una formación renovada en el espíritu de la regla y según la tradición carmelitana, observando la propia tradición de vida monástica”.

Y respecto a las actividades en inmenso predio de Tres Cerritos, indica que será tarea de Cargnello y de “la competente Congregación de la Sede Apostólica discernir su veracidad  (de las visiones de María Livia) y autorizar las prácticas de culto en este contexto”. Y que a partir de recibido el decreto de la Nunciatura, las madres carmelitas “en diálogo con el Obispo Cargnello, se debería instituir una forma estable de reuniones regulares, que serviría para enfrentar las situaciones problemáticas de modo continuo”.

Este informe o decreto, según el lenguaje de la Iglesia, fue emitido por los enviados de la Nunciatura el pasado 30 de marzo, pero recién lo dio a conocer el Arzobispado este miércoles.

En el mismo se indica que el convento San Bernardo “goza de su debida autonomía, aun estando bajo la vigilancia del Obispo diocesano cuya autoridad y acción están establecidas por el derecho. En esta perspectiva, el Obispo tiene el derecho de visitar el Monasterio y de recibir – por parte de la Priora- un informe anual sobre la administración de los bienes y sobre la economía del monasterio”. 

Dice también que la administración de los bienes temporales por parte del convento debe ser “transparente a los ojos de la toda la comunidad”, para lo que recomienda dividir la administración y designar una ‘económa’, “de modo que el priorato y el economato no estén concentrados en una sola persona”.

Y como el monasterio está integrado en la Iglesia local, “cualquier implicación directa o indirecta del monasterio en la vida de la Iglesia local y en el apostolado debe ser concordada y realizada con el permiso del Obispo”.

Por lo tanto, “la Comunidad de las Hermanas Carmelitas de Salta no debe en ningún modo involucrarse en actividades ligadas a la así conocida ‘Obra yo soy la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús y yo soy el Sacratísimo Corazón Eucarístico de Jesús’ y sostener esta actividad, que claramente tiene sus repercusiones entre los fieles…” Y reafirma que “inclusive la supervisión del apostolado hecho por los laicos y sostenido en diferentes maneras por el convento en el contexto de las denominadas apariciones mencionadas en la documentación recibida”, están bajo supervisión de monseñor Cargnello. 

“El Monasterio, permitiendo a la ‘vidente’, la Sra. María Livia Galiano de Obeid, vivir en los locales propios y asignando algunos espacios para los peregrinos cercanos a este contexto, está claramente involucrado completamente en esta obra, contra la voluntad de la Iglesia local”.

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