Malvinas tilda de amenaza el avance argentino y Londres ratifica su custodia

Tras el endurecimiento de sanciones a petroleras y la proyección de una base militar en Tierra del Fuego por parte de Buenos Aires, el gobierno isleño y el Reino Unido blindaron el principio de autodeterminación.
INTERNACIONALES06 de septiembre de 2026 El Expreso de Salta

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La disputa histórica por la soberanía en el Atlántico Sur alcanzó un nuevo pico de rispidez diplomática luego de que la Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas emitiera una dura declaración conjunta advirtiendo que cualquier intento de vulnerar su estatus constituirá una violación directa a su seguridad nacional. El pronunciamiento de las autoridades locales surgió como réplica inmediata a la reciente cadena nacional del presidente argentino, Javier Milei, en la que no solo reafirmó los derechos soberanos del país por vía histórica y jurídica, sino que anunció medidas punitivas contra compañías hidrocarburíferas internacionales operativas en el área disputada y la ampliación presupuestaria para erigir una base naval integrada en territorio fueguino.

Frente a la batería de sanciones y a las casi doscientas notas de desaliento enviadas por la Cancillería argentina a firmas extranjeras y delegaciones diplomáticas, el cuerpo legislativo colonial desconoció la validez de tales atribuciones sobre su economía y territorio. En su descargo, las autoridades isleñas apelaron al amparo del derecho internacional y ratificaron la vigencia del plebiscito de 2013 —en el cual la población respaldó casi de forma unánime su pertenencia británica de ultramar—, remarcando que las presiones emanadas desde el continente no desestabilizarán el rumbo político definido por sus habitantes.

Desde Downing Street y los principales ministerios británicos cerraron filas con celeridad en respaldo a la administración de Puerto Argentino, desestimando los anuncios de la Casa Rosada como maniobras atadas a la agenda interna argentina. Mientras las carteras de Defensa y Asuntos Exteriores del Reino Unido catalogaron el compromiso defensivo con el archipiélago como inquebrantable y permanente frente a eventuales hostilidades, las autoridades diplomáticas británicas procuraron calibrar la respuesta para resguardar los canales comerciales bilaterales, recordando el peso estratégico de la Argentina como socio en la región dentro de un tablero internacional que vuelve a tensarse.

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