
La libertad según Francos: ahora está en contra de "la promoción de la homosexualidad"

El jefe de Gabinete Guillermo Francos basa buena parte de su gestión en intentar quitarle peso a las declaraciones y amenazas del presidente Javier Milei, sus funcionarios y militantes, aunque la violencia discursiva a esta altura sea indefendible. Su función suele ser reírse en entrevistas al respecto, instalar que esas amenazas son una simple declaración y opacar el espanto que generan.
Pero hay una paradoja que roza la hipocresía, para Francos no es gran cosa que Milei haya amenazado con "ir a buscar hasta el fin del mundo a los zurdos hijos de puta" a quienes les advirtió que "tiemblen" (según Francos, sólo era para "debatir"); tampoco le pareció grave que el tuitero militante Gordo Dan anunciara la creación "las fuerzas del cielo" como "el brazo armado" de Milei en un acto con sintonía nazi, pero lo que sí le parece grave al funcionario es que dos personas del mismo género se den un beso en la vía pública y el Estado lo "promocione".
Después del discurso de Milei en el Foro de Davos, en donde negó que exista la brecha salarial entre hombres y mujeres, aseguró que el "femicidio" pone legalmente a la mujer por arriba del hombre y apuntó contra "la agenda lgbt", el jefe de Gabinete justificó sus declaraciones y fundamentó que el problema está en "la promoción de la homosexualidad de manera pública".
"No veo problemas en que cada uno viva la vida de la manera en que quiera, otra cosa diferente es hacer campañas y la promoción de esas situaciones de manera pública, como la promoción de la homosexualidad", aseguró este jueves Francos en una entrevista en radio Con Vos e insistió: "No objeto la decisión que toma cada uno toma con su vida, no creo que el Estado esté para promover ninguna de esas situaciones".
Francos advirtió que hubo "campañas escolares en las que se le ha transmitido a los chicos situaciones de este tipo", señaló que generan "confusiones" y concluyó: "Que el Estado venga a promover actividades de esa naturaleza me parece que no tiene que hacerlo".
Las declaraciones del funcionario son homoodiantes y buscan generar confusión, pero van algunas aclaraciones: en primer lugar, las personas que integramos el colectivo lgbtiq+ no vamos a escondernos ni vamos a dejar de mostrarnos "de manera pública", así como tampoco vamos a dejar de exigirle el cumplimiento de leyes al Estado.
Por otro lado, el Estado "no promueve la homosexualidad", ni la transexualidad ni aquello que mal llaman "ideología de género", el Estado, debe ser el garante de derechos de los sectores vulnerables. En ese sentido, en gobuierno anteriores se instauró el cupo laboral trans -con mejorables-, mediante el cual se debía garantizar que en todo el Estado, el 1% de la planta de trabajadores debería ser de esa población, debido a la baja expectativa de vida que tienen y las dificultades que encuentran a la hora de buscar un empleo; la Ley de Identidad de Género, la Educación Sexual Integral en las escuelas, la Ley de Matrimonio Igualitario, entre otras.
Así que, le pese a quien le pese, con ley o sin ella, al closet no volvemos más.


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