
Femicidio de Cintia Tapia: “Me perdí, no sabía que pasaba”
Sebastián Alejandro Cardozo
“Murió la flor”, titulaba periódico El Expreso de Salta, el pasado 21 de septiembre de 2017. La sociedad estaba consternada por el asesinato de una joven durante los festejos del Día del Estudiante en el tradicional camping El Préstamo. La habían desfigurado a golpes y aparentemente quisieron abusar de ella. Había más de mil jóvenes sumergidos en el alcohol y pocos tomaron conciencia de lo que había pasado en un rincón del predio.
El CIF no pudo identificar a la víctima y mandó a los medios de comunicación la fotografía de un tatuaje para que aparezcan los familiares. Mientras tanto, Ramón Ángel Chocobar era detenido cuando deambulaba por la ruta con manchas de sangre en su ropa. Al cabo de un par de horas, aparecieron los hermanos de la fallecida y la identificaron como Cintia Carmen Tapia, madre de dos pequeños que llevaba tatuados en su piel.
Por aquel entonces, “Ramoncito”, como le dicen al imputado, le dijo al fiscal que había concurrido a festejar el día de la primavera, que había tomado y conocido a Cintia con quién tuvo relaciones sexuales. Luego, adujo que un tal Alan Cruz, alias “Rulo”, la había golpeado ferozmente y que él quiso defenderla y recibió un puñetazo. Detalló que el "agresor" le dijo: “No te metas, no digas nada, este es mi mambo”. Después, Chocobar pidió que no se tenga en cuenta esta declaración porque la brindó bajo los efectos del alcohol.
Ahora, casi dos años después, en el juicio, Ramoncito escuchó la breve pero contundente acusación fiscal que indudablemente lo acerca a la prisión perpetua. Acompañado por su defensora oficial, les dijo a los jueces que iba a declarar pero no responder preguntas. “Fuimos con cuatro amigos al dique, compramos bebidas alcohólicas y estaba Carlitos con su hermana Cintia. Había droga, no lo sabía y me sentí mareado. En un momento se largó la lluvia, ya eran como las 23.40 y me dormí. Después de un rato me desperté y fui a buscar leña para después volverme a dormir. Me desperté y estaba en la ruta con manchas. No me acordaba, me perdí, no sabía que pasaba. Recién tome conocimiento cuando estuve en mi celda y con el tiempo fui tomando fuerzas para acordarme”, explicó.

Ante la nueva declaración, el fiscal Ramiro Ramos Ossorio pidió a los jueces que se lea lo que sostuvo en la instrucción y de esa forma remarcar las contradicciones. Para el representante del Ministerio Público Fiscal, se trató de una artimaña para salvarse el pellejo pero las pruebas en su contra son contundentes. El femicidio se habría cometido porque Tapia no quiso tener relaciones sexuales con el imputado.

Fiscal Ramiro Ramos Ossorio toma agua para el trago amargo de las contradicciones del imputado.
Silvia Tapia, hermana de la víctima también dejó su relato en la Sala VII y contó que ella no había ido a los festejos pero que su hermana estaba muy feliz antes de marcharse ya que era su primera vez. Entre lágrimas dijo “era una chica buena, salía adelante por sus hijos, una compañera y muy amiga, no merecía esto. Me contaron que Ramón se la había llevado y después volvió todo ensangrentado diciendo que se había agarrado a pelear. Mi hermana trabajaba de niñera, cobraba la asignación universal pero los chicos estaban bajo el cuidado de mi otra hermana porque Cintia se andaba portando mal. Nosotros tomábamos y ella salía”.

Silvia Tapia jura decir verdad ante el tribunal de jueces de la Sala.
Carlos Tapia, hermano menor de Cintia, sostuvo que fueron juntos al dique y que habían vendido un celular para comprar vino y lo necesario para hacer choripanes junto a otros amigos. Según Carlos, lo conocía de vista a Ramoncito y lo cruzo en el camping y lo invitó a que se junten todos los del barrio Unión. “Ella me dijo que iba al baño, estaba entonada y ya se venía tirando onda con él. Me dijeron que se fueron juntos. Cuando se largó el agua la fui a buscar pero no la encontré y me volví a donde estábamos. Me perdí, estaba oscuro y me fui directamente a la parada como a las 4 de la mañana, me dormí y después fui el primero en tomar el colectivo. Pensé que mi hermana estaba con él y que alguno de los chicos le pagaría el pasaje de regreso. Ella nunca me hizo caso porque soy menor y me decía que no me meta”, expresó.

Carlos Tapia, jura decir la verdad y se siente culpable de no haber cuidado de su hermana.
Finalmente, Leandro Ezequiel, fue el joven que descubrió el cuerpo sin vida de Cintia y dio aviso a la policía. “Estaba enfiestado, fui a orinar a los yuyos, vi un bulto, no pensé que era una persona, la palpé y me sentí mal. Tenía la cara desfigurada, salí con bronca porque tengo hermanas y le dije a la policía. Cuando la encontré tenía su bombacha en el pie y la blusa rota. Al imputado solo lo vi cuando lo sentaron al lado mío dentro del móvil porque a mí también me detuvieron por haberla encontrado. Tenía olor a muerto, estaba como desorientado. Espero que lo metan preso mucho años, eso no se hace, si hubiera estado en ese momento lo reventaba y lo desmayaba”, concluyó.

Leandro Ezequiel, molesto por el crimen e indignado por haber sido señalado como sospechoso.


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