A 20 años de la desaparición de Marita Verón: Susana Trimarco compartió una emotiva carta

NACIONALES 03 de abril de 2022 Por El Expreso de Salta
"Siempre te espero, Marita. Cada hora de mi vida, cada minuto, cada segundo Lo que más quiero en estos momentos es abrazarte y que nunca más nadie nos separe. Si desde algún lado podés leer esta carta, espero que sepas que te amo con todo mi corazón. Hija, mamá no va a descansar: voy a seguir buscándote", reza un fragmento de la sentida carta que compartió Trimarco a su hija. Desde la desaparición de Marita, su mamá logró en los primeros años recuperar la libertad de más de un centenar de víctimas y expuso una enorme red de trata de personas en el país.
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Un día como hoy, hace ya 20 años, secuestraban a María de los Ángeles "Marita" Verón, quien permanece aún desaparecida. A partir de la desaparición de su hija, Susana Trimarco inició una investigación poniendo al descubierto una escalofriante red delictiva de Trata de Personas en la Argentina.

En los primeros años de la búsqueda de su hija, logró recuperar la libertad de más de un centenar de víctimas, a quienes asistió de manera voluntaria. Fue a raíz de ello que creó la Fundación que lleva su nombre, donde a diario se asiste de forma integral a víctimas y familiares del delito de Trata de Personas, a lo que se suman otras problemáticas conexas como Violencia de Género, Abuso Sexual, Abuso Sexual Infantil y personas en situación de vulnerabilidad socio-económica.

De esta forma, Susana transformó su dolor en lucha, asistiendo desde que comenzó su búsqueda a miles de personas alcanzadas por este aberrante delito. Hoy, su madre continúa su inagotable lucha a lo largo del país y alrededor del mundo. "Continuamos incansablemente la búsqueda de Marita. Seguimos exigiendo su aparición. No nos rendimos. Por ella y por todxs lxs que no están, alzamos la voz exigiendo una Justicia que responda a tiempo y con perspectiva de género", sostuvieron desde la Fundación.

A continuación, la carta de Susana Trimarco:

"Mi amada hija, ya pasaron 20 años desde que no estás y todavía te extrañamos, te amamos y te esperamos. Te cuento que Sol Micaela, tu hijita que tenía tan solo dos años cuando te secuestraron, ya es una mujer independiente, inteligente, una hermosa persona. Ella me hace reír mucho y se transformó en mi sostén fundamental, porque me cuida y está pendiente de mí. Sé que hoy estarías orgullosa de ella, es tu réplica: amorosa, cariñosa, alegre, le gustan las plantas, los animales, cocinar, es fuerte, inteligente, solidaria, ¡me recuerda a vos a cada instante!

Lo que más deseamos Mica y yo es que regreses y que juntas podamos compartir todas las cosas que hacíamos antes. Anhelo encontrarte, porque tengo la esperanza de que nosotras tres, unidas, tenemos una potencia increíble. Ojalá algún día estés al lado mío en esta lucha, y que podamos proteger y rescatar a otras mujeres de la maldita trata de personas que te arrancó de acá.

Es imposible olvidar tu voz, tus comidas ricas, tu llamado de todos los días, tus mates. Extraño cada uno de los momentos que pasábamos juntas. Hoy muevo montañas gritando tu nombre y me gustaría tener alas y saber donde estás para sacarte de ahí, de ese lugar tan pero tan perverso. Le pido a Dios que nunca me quite las fuerzas que tengo para seguir buscándote: estoy segura de que te voy a encontrar.

Siempre te espero, Marita. Cada hora de mi vida, cada minuto, cada segundo… Lo que más quiero en estos momentos es abrazarte y que nunca más nadie nos separe. Si desde algún lado podés leer esta carta, espero que sepas que te amo con todo mi corazón. Hija, mamá no va a descansar: voy a seguir buscándote.
Tu mamá, Susana.

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