Narcotráfico en la ruta 34: Dos mujeres, un cargamento de droga en el doble fondo del vehículo
El caso comenzó como una historia de terror sobre el asfalto. Ivana Georgina Portal (39) y Delia Yolanda Tame (35) afirmaron haber sido víctimas de una persecución. Según su versión, una camioneta las siguió y les disparó mientras circulaban por la Ruta Nacional 34, a la altura de El Potrero, una localidad del departamento Rosario de la Frontera que se recuesta sobre la ruta. Todo encajaba en la lógica de los "piratas del asfalto", el azote de los caminos del norte.
Pero la inspección del vehículo lo cambió todo. Uno de los disparos, que las mujeres denunciaron como parte del ataque, había impactado en un lugar que no debía ser tocado: el doble fondo del baúl. La bala, al levantar la chapa, dejó al descubierto la mercancía que transportaban. Los casi 70 kilos de cocaína se volvieron la prueba irrefutable que convertía a las presuntas víctimas en las acusadas.
Vínculos
La pregunta que ahora se hacen los investigadores no es solo quiénes son, sino qué representan. Portal, según fuentes consultadas, no solo es profesional del Hospital de Tartagal; también prestaría servicios en el Escuadrón 52 de Gendarmería Nacional —la misma fuerza que combate el narcotráfico en la frontera—, junto a su esposo. Tame, por su parte, es una cosmetóloga y empresaria conocida en la ciudad, alguien que, en apariencia, no pertenece a ese mundo.
El cargamento, el perfil de las detenidas y la propia dinámica del hecho llevaron a los fiscales a barajar una hipótesis que, en el lenguaje de los especialistas, tiene nombre propio: "mexicaneada". No es una invención criolla, sino un término que describe el robo de cargamentos entre organizaciones narcos, una práctica que, en los últimos años, se volvió moneda corriente en la zona.
El norte salteño, con su frontera seca con Bolivia, es un territorio disputado. Las bandas se disputan las rutas del Pacífico y las del Atlántico, y el tráfico de cocaína dejó de ser un negocio marginal para convertirse en una industria que mueve toneladas. En ese mapa, la Ruta 34 es una columna vertebral. No es casual que, en julio pasado, otro caso conmocionara a la provincia: dos mujeres denunciaron una persecución en Pichanal y terminaron con 90 kilos de cocaína incautados. Los patrones se repiten.
Peligro
Pero este caso tiene un ingrediente adicional: el vínculo de una de las detenidas con Gendarmería. Ese dato, lejos de ser un mero detalle biográfico, puede ser la clave de la investigación. Si Portal actuaba como infiltrada, si era parte de la estructura o si, simplemente, fue utilizada, son preguntas que recién empezarán a responderse en las próximas horas.
Lo que sí está claro es que, para las dos mujeres, el peligro no terminó con su detención. Si la Justicia logra demostrar que formaban parte de una organización, su seguridad dentro de la cárcel se convierte en un problema. El silencio que hasta ahora mantienen las autoridades oficiales no hace más que alimentar la incertidumbre. Por ahora, el único dato que circula con certeza es que la causa está bajo reserva y que, como suele ocurrir en estos casos, la información oficial llegará cuando el expediente deje de ser una caja negra.