Plan Gral. Güemes: los olvidados de la ministra Patricia Bullrich
Duermen en colchones en el piso, se alimenta con una comida se la dejan dos horas antes, que, por la alta temperatura del lugar, pierde la cadena de frío; con la cena pasa exactamente lo mismo; y que tampoco se puede calentar porque en el lugar no hay cocina, ni hornos microondas para hacerlo. Además, completan el paisaje del lugar cucarachas, alacranes, ratas, víboras, en un lugar que evidentemente no está previsto para alojar personas por largo tiempo.
Han pasado siete meses del lanzamiento del Plan Escudo de Güemes, que, según el relato oficial, iba a terminar con los flagelos de la droga, el narcotráfico y el contrabando en la frontera de Aguas Blancas. Nada de eso ocurrió, por supuesto.
La ministra no volvió ni envió a nadie para que hiciera una evaluación de cómo está funcionando el operativo.
En aquella oportunidad, el personal masculino de la Policía Federal Argentina fue hospedado en el predio de la Escuela de Bomberos Voluntarios de Orán, que como no tenía habitaciones para hospedaje como solución provisoria dormía en los colchones distribuidos en el piso. Tampoco se ha previsto el suministro de agua potable, por lo tanto, en todo este tiempo, llega en bidones, en una cantidad que obviamente insuficiente.
Los efectivos cumplen la tarea de control sobre la ruta 50 que va a la ciudad fronteriza de Aguas Blancas, y el tiempo laboral son siete días, por lo que deberían perciben un pago de 490 mil pesos, pero como les descuentan por alojamiento y comida, 390 mil pesos, terminan cobrando solamente cien mil pesos. Pese a que según el "Plan Guemes", del alojamiento se haría cargo el gobierno de la provincia y el municipio que corresponda. Este dato, además, despierta sospecha de irregularidad por parte de la PFA.
Después de varios meses de quejas ante la “superioridad”, y amenaza de no aceptar el servicio y mostrarlo a la opinión pública, la fuerza consiguió el predio del Sindicato de Empleados de Comercio de Orán en donde fueron trasladados los 30 efectivos.
En donde no se ven mejoras es en la cobertura sanitaria, y eso que la Policía Federal cuanta con una obra social propia que se denomina Superintendencia de Bienestar, pero la prestación viene en caída desde más o menos el año 2020 y no puede recuperar la prestación, pese a los afiliados les descuentan los aportes todos los meses.
“Un ejemplo, el único sanatorio que atiende con esa obra social, no cuenta con pediatras, así que, si nuestros chicos tienen algún problema de salud, o se necesita hacer un control médico, como se aconseja siempre, tenemos que rebuscarla por nuestra cuenta”, explica un efectivo a El Expreso de Salta.
En la provincia de Salta, la prestación de la Superintendencia es pero porque “no contamos con cobertura de ningún tipo, salvo en el Sanatorio San Roque donde esporádicamente tenemos atención, pero sin pediatría, como se dijo, ni odontología. El servicio de farmacia está cortado en su totalidad”.
Esta falencia quedó expuesta con la tragedia que le costó la vida al efectivo Gustavo López Mamaní, a causa de un accidente que sufrió mientras cumplía servicio en el edificio del Correo Argentino. Mamaní no pudo ser atendido en la Clínica San Roque porque el servicio para la obra social Superintendencia de Bienestar, estaba cortado por falta de pago. Por gestiones de los propios compañeros, Mamaní pudo ser atendido con el respaldo de la ART, pero después de varias horas, que pudieron ser determinante para su caso. El accidente ocurrió a las 7 de la mañana, y recién fue atendido cuatro horas despues.
Toda esta situación ha sido expuesta antes la superioridad que a su vez lo expuso ante la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sin embargo no hubo una solución de fondo ni respecto a la situación en la viven los efectivos designados en Orán, ni en mejorar el servicio de la obra social, que no recibe la transferencia de lo que les descuentan a los efectivos afiliados a la misma.