Zanchetta dijo que detrás de las denuncias en su contra hay una venganza de los sacerdotes
El inédito juicio a nivel nacional a un obispo por abuso sexual se realiza a puertas cerradas, sin prensa, por decisión de la Sala II del Tribunal de Juicio de Orán, que integran los magistrados María Laura Toledo Zamora, Raúl Fernando López, y Héctor Fabián Fayos.
En su declaración, Gustavo Zanchetta, rechazó las acusaciones y aseguró haber tenido una "sana y buena relación" con los seminaristas. En cuanto al motivo de las acusaciones, el religioso aseguró que hay "otra connotación". En relación a la denuncia de cinco sacerdotes de su diócesis, manifestó que le dijeron que "se trataba de una venganza".
El religioso también aseguró que uno de los denunciantes le contó que había sido abusado de niño por un tío. Además, indicó que visitaba la casa de los seminaristas a pedido de sus propias familias.
Zanchetta, además de plantear su inocencia, explicó su rol como obispo de la Diócesis. Dijo que solía mantener charlas con los seminaristas porque, por sus funciones, debía conocer a los jóvenes, sobre todo para saber si iban a cumplir su papel como sacerdotes.
El acusado aseguró que "nunca hubo alguna connotación sexual". Contó que siendo obispo visitó algunos domicilios a los que fue invitado por los familiares de los seminaristas, y ellos le confiaban sus problemas familiares o historias de vida.
Fue así que se enteró de que G.G. había sido abusado cuando era niño por un tío, y dijo que este tema lo trató con el seminarista. Al finalizar la declaración del imputado, el Tribunal ordenó el desalojo de la Sala para la declaración de los denunciantes, sin la presencia de Zanchetta.