La Casa Rosada también tomó nota de las restricciones para el ingreso al estadio. Las autoridades del evento no permitirán banderas, carteles, camisetas u otros elementos con mensajes políticos, raciales o provocativos, una categoría en la que Monteoliva incluyó las referencias a Malvinas. En Balcarce 50 reconocen que esas declaraciones no cayeron bien internamente. “Tenemos un problema”, admiten en despachos oficiales.
El Gobierno busca ahora evitar que la discusión por las banderas de Malvinas opaque el operativo de seguridad. Remarcan que la Argentina participa del esquema como delegación de coordinación y recomendación, pero que las reglas de ingreso al estadio son aplicadas por la organización y las autoridades locales
En Balcarce 50 sostienen que todavía no hay avances en contactos concretos para un eventual recibimiento de la Selección si Argentina llega a la final o gana el Mundial. La definición, remarcan, quedará para después de que se resuelva lo deportivo, más allá de que Milei ya puso a disposición la Casa Rosada.
El Gobierno busca separar ese ofrecimiento de cualquier gesto de apropiación política. Milei dijo que, si el plantel acepta ir a la Casa Rosada, él no estará en la foto y hasta prometió vaciar la sede de funcionarios para que el festejo no tenga interferencia oficial.
El Ejecutivo entiende que el partido excede lo deportivo, pero eligió administrar el clima con cautela: sin asueto, sin actos oficiales vinculados al encuentro y con un operativo reforzado por la sensibilidad del cruce. La prioridad pública será la seguridad; la política, por ahora, quedará repartida entre Olivos, Balcarce 50 y los despachos de cada ministro.













