En la Casa Rosada también prevén avanzar con acuerdos políticos en las provincias. La idea es negociar con mandatarios que puedan competir contra La Libertad Avanza en sus distritos, pero sin romper puentes de gobernabilidad. “Qué candidato poner y dónde no jugar fuerte”, resumen en Nación sobre el tipo de conversaciones que se imaginan para ordenar la competencia electoral de manera extraoficial.
Ese esquema ya venía en desarrollo antes de la salida de Adorni. En Balcarce 50 hablaban de acuerdos reservados de competencia y gobernabilidad con gobernadores dialoguistas: no necesariamente ir juntos en las boletas, pero sí evitar choques directos en algunos distritos, sostener votaciones de reformas y no jugar con candidatos locales que compliquen el vínculo político. La llegada de Santilli busca darle mayor volumen a esa negociación
El Gobierno planea competir con el sello de La Libertad Avanza en la mayoría de las provincias, aunque sin romper los canales de diálogo con los mandatarios que necesita para aprobar leyes. En el Ejecutivo aseguran que el armado electoral será similar al de 2025: competir sin acuerdo con el oficialismo local en buena parte del país y jugar con más intensidad en los distritos con mayor cantidad de habitantes e infraestructura partidaria.
La llegada de Santilli también se inscribe en una serie de salidas que fueron modificando el proyecto original, como la de Nicolás Posse, Guillermo Francos, Guillermo Ferraro y Adorni. Los nombres que siguen presentes desde la primera etapa son Karina Milei, Santiago Caputo y los Menem, aunque con funciones distintas y un equilibrio interno cada vez más pragmático.
El reordenamiento electoral tendrá además una división de tareas más nítida. Karina Milei controlará los armados nacionales y provinciales junto a Eduardo “Lule” Menem y Martín Menem, mientras que Santiago Caputo asesorará a Javier Milei en términos electorales, sin intervenir directamente en las provincias ni en la selección territorial de candidatos. En el Gobierno buscan evitar que el armado vuelva a convertirse en un campo de disputa permanente entre terminales internas.
Las Fuerzas del Cielo, en cambio, apuntan a seguir controlando áreas clave del Estado y preservar influencia en la conversación pública. En el oficialismo mencionan la SIDE, ARCA, organismos de Economía, Salud y otras estructuras sensibles donde conviven funcionarios de distintas terminales. “Van a poner a sus candidatos, pero la campaña la vamos a hacer y ganar igual”, expresan desde ese sector, en una señal de que la interna por el poder estatal no se trasladará necesariamente a la lapicera electoral.












