
Caputo busca en Washington un salvavidas para evitar el desastre

En medio de una tormenta política-económica que no se sabe bien cuándo amainará, Javier Milei y Luis Caputo enfrentan horas cruciales. Mientras el presidente preparaba su show en el Movistar Arena junto a su club de acólitos insel-libertarianos, el ministro de Economía se encomienda a las fuerzas del cielo de la Casa Blanca por un salvavidas de dólares del Tesoro.
La expectativa y la tensión, en tanto, marcaron la jornada en la plaza financiera argentina, donde el dólar oficial trepó cinco pesos y el riesgo país superó los 1000 puntos, un síntoma de la incertidumbre latente.
La apuesta de Caputo es doble: conseguir respaldo internacional inmediato y evitar un desborde cambiario en tiempos de alta volatilidad política y financiera. Las negociaciones en EE.UU. han sido blindadas por un silencio oficial, pero trascendió que sobre la mesa figuran opciones como el swap de monedas, el uso de DEGs del FMI, la compra de bonos argentinos y hasta la posibilidad de un crédito directo del Tesoro norteamericano. Estas herramientas podrían ayudar a recomponer reservas y evitar una corrida cambiaria post-electoral.
A la espera de un anuncio clave, los bonos argentinos mostraron una leve recuperación en el exterior, pero los operadores advierten que todo depende de la magnitud y la rapidez de la asistencia. El jefe del Tesoro, Scott Bessent, ya dialogó con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, para coordinar un paquete de ayuda, reflejando la gravedad del momento. Sin embargo, ningún mecanismo está cerrado y los interrogantes sobre plazos y exigencias se mantienen.
La fragilidad política alimenta el clima de inestabilidad. La renuncia de José Luis Espert y el recambio de candidaturas en la recta final de la campaña suman un factor de preocupación a un escenario económico ya convulsionado. En el fondo, el futuro del plan Caputo se juega también en el tablero político, donde Milei apuesta a fortalecer la alianza con Donald Trump y sus vínculos con organismos multilaterales para conseguir la ayuda decisiva.
La dependencia de una “ayuda externa” quedó al desnudo en las fluctuaciones del mercado: mientras el dólar oficial cerró en $1455 en el Banco Nación, los dólares financieros se dispararon y las acciones argentinas en Wall Street operaron en baja. Es la reacción de inversores que esperan un salvataje para evitar males mayores, pero que desconfían de los tiempos y la capacidad de ejecución del equipo económico argentino.

Caputo y Milei tienen, así, un único hilo que sostiene el andamiaje: el apoyo explícito y urgente del Tesoro estadounidense. Si la negociación fracasa, el plan económico corre el riesgo de desmoronarse bajo la presión cambiaria y la fuga de capitales. Por ahora, todo el poder político y la hoja de ruta de Caputo dependen de esa ayuda y de su rápida efectivización, ya que el margen para postergar definiciones es cada vez más estrecho.
En los próximos días, la atención estará puesta en los anuncios que surjan de Washington. El desafío es claro: Caputo y Milei apuestan a que el salvavidas de EE.UU. les permita evitar una crisis mayor y restaurar la confianza. Pero el éxito de su plan no depende ya del talento local, sino de la voluntad de ayuda internacional y de que ese delgado hilo no se corte justo cuando más lo necesitan.
Habló el Hombre del Tesoro
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, recibió al ministro Caputoen el marco de las negociaciones para definir una asistencia financiera a la Argentina. Bessent destacó en sus redes sociales que continuarán las “productivas discusiones” con la delegación argentina, explorando diversas opciones para apoyar las políticas económicas del país. Esta reunión ocurre pocos días antes del encuentro previsto entre Javier Milei y Donald Trump en la Casa Blanca.
La comitiva argentina, que incluye al secretario de Política Económica José Luis Daza, el secretario de Finanzas Pablo Quirno y el presidente del BCRA Santiago Bausili, busca avanzar en la concreción de mecanismos de asistencia financiera. Entre las alternativas discutidas se encuentran un swap de monedas por US$20.000 millones, un crédito stand-by y el rescate de bonos. Todo esto sucede en un contexto de alta tensión financiera, con el dólar oficial cerrando a $1455, los dólares financieros en torno a $1500 y el riesgo país por encima de los 1000 puntos.
Por otra parte, la directora del FMI, Kristalina Georgieva, confirmó que también mantiene conversaciones con Bessent para coordinar apoyos a las reformas argentinas. Georgieva mencionó la posibilidad de utilizar las reservas estadounidenses de Derechos Especiales de Giro (DEG) como parte de los amplios planes de ayuda financiera, destacando el interés en encontrar mecanismos específicos para respaldar a la Argentina en el corto plazo.


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