Sáenz obligado a mostrar un plan b para afrontar su primera gran crisis

LOCALES 07 de septiembre de 2020 Por Oscar Burgos Zambrano
El gobernador enfrenta una grave crisis sanitaria y social que puede convertirse en los próximos días también en política, si no actúa en consecuencia. La bronca comenzó en Orán por la mala atención en el hospital y la falta de insumos. Y en Salta capital por pacientes olvidados en sus domicilios hasta su muerte. Piden la renuncia de los principales integrantes del COE, es especial de la ministra Medrano. Sáenz escuchó, por primera, un coro mayoritario de insultos.
ORÁN- Sáenz con Medrano con el gerente del Hosp San Vicente de Paul
- Sáenz con la ministra Medrano y el gerente del Hospital de Orán.
Conocida la escalada de casos la semana pasada y las medidas contradictorias y confusas (como siempre) del COE provincial, nuestra publicación semanal no dudó en alertar que Salta ingresaba a la fase “sálvese quién pueda”. No fue una exageración, tampoco un destello de creatividad. Solo la percepción de que algo no estaba funcionando bien, y que todos los salteños quedábamos expuestos a lo peor. Sabiendo que no hay sistema sanitario en el mundo que pueda hacerle frente a la pandemia, por eso la historia enseña que existe una sola y única forma de cortar con la cadena de contagio: escondiéndose del virus. La decisión del COE, avalada por el gobernador Sáenz, de que todo siga igual, hacía preveer lo peor, aunque no tan rápidamente. Porque no se conocía que el COE estaba tan mal preparado para brindar respuestas a los enfermos; que sus estructuras no estaban funcionando coordinadamente.
TAPA 988

Un joven ex rugbista de Gimnasia y Tiro muere en su domicilio de avenida Bicentenario de la Batalla de Salta; su padre cuenta con los ojos llenos de lágrimas y desde un estado total de impotencia las peripecias y las malas respuesta desde el 911 y desde el COE. Siempre dijimos, una crisis sanitaria no es para la policía. Las redes sociales explotaron de indignación.
ORAN- Pablo González reunió a su gabinete
González en la reunión del domingo. Su mensaje no resultó.
El viernes, los oranenses habían dado el primer aviso de la desesperación que se vive cuando un pariente cercano está al borde de la muerte y nadie hace nada. Los responsables del Hospital San Vicente de Paul mandaban a los familiares a comprar “¡oxígeno industrial!” para intentar salvar vidas. No fue un caso, fueron cientos. Y el sábado por la noche, después de muchos cabildeos y discusiones, una gran mayoría se puso de acuerdo en realizar el primer bocinazo contra el intendente Pablo González, y el gobernador Sáenz, quien había estado en el lugar asegurando que “el sistema sanitario estaba en condiciones para responder a la pandemia”. Sin embargo, en el gobierno muchos se desayunaron el domingo con el malestar se los oranenses. La gente pidió la renuncia de González y del silencioso gerente del hospital que nunca se animó a denunciar nada, ni siquiera que la famosa escuela Osvaldo Pos estaba abandonada y que no había allí nada preparado para atender pacientes covid. González rompió su aislamiento y su silencio y convocó a su gabinete a una reunión urgente. Al término de la misma, apareció un secretario ultrafanático a decir sin sonrojarse siquiera, que el bocinazo del sábado había sido político en contra de la gestión del intendente. La respuesta de los habitantes el domingo por la noche fue contundente. Más de una hora caravana por todas partes de la ciudad, y con vecinos de a pie saludando con cacerolas. La continuidad de González pende de un hilo. No hay nada peor que una autoridad sin autoridad social, sin el respeto social.
Es necesario aclarar que ningún dirigente de la oposición apareció a congratularse con la caravana, y ha guardado un atendible silencio al respeto. Ha sido una manifestación espontánea y legítima. Si el gobierno no lo entiende así, puede pasarla peor en los días próximos.
El domingo, en Salta se conoció el fallecimiento de otro olvidado del COE y el sistema sanitario. Un hombre de 62 años, quien residía en Avenida Belgrano al 1500, con síntomas desde el domingo anterior, venía solicitando atención e internación dado que se trataba de un paciente con riesgos, pero fundamentalmente por las dificultades que empezaba a presentar. Cuando dejó de responder a los llamados de los amigos, algunos se alertaron y fueron a verlo y lo encontraron tirado en el garage de su casa.
El martes le habían confirmado que tenía COVID pero “no había camas en ningún hospital”, mientras el supuesto hospital de emergencia del Centro de Convenciones no aparecía. Fue inaugurado en la tarde del domingo, aunque prensa del gobierno no informó nada al respecto. Según uno de sus amigos que no ahorró adjetivos en contra de los funcionarios, toda la semana estuvieron pidiendo atención para el hombre enfermo, a quien sus amigos llamaban Yiyo.
Otro caso desesperante fue el que contó también por las redes sociales, el policía Juan Cansino. Ante las dificultades respiratorias, y la negativa a atenderlo o recibirlo en alguna clínica o sanatorio conforme a su obra social, grabó un video pidiendo atención. A él sí le resultó, y fue internado en una clínica de calle Zavala.
Este estallido confirma que el COE no estuvo a la altura de las circunstancias, que no diagramó para nada bien un sistema de atención, quizás no sea para salvar vidas pero por lo menos para afrontar muertes dignas, en el marco de una lucha sanitaria acorde a la situación, jamás abandonados en sus hogares.
“Ustedes no son los únicos a los que se les muere gente en sus casas”. La torpe pero, quizás, sincera respuesta desde el 911 a la familia del joven Paz, demuestra que no hubo preparación. Las opiniones en las redes, le apuntan a la ministra Josefina Medrano, una mujer con cero conocimiento en salud pública y atención y hospitalaria. Y le siguen el ingeniero Ricardo Villada y sus empalagosas explicaciones que además en muchos casos fueron falacias, creyendo que el relato bastaba para tapar la realidad. Villada faltó a la verdad toda vez que habló de Orán. Pero el COE y el gobierno tiene un único responsable: el gobernador.
Inmersos en esta situación, le corresponde al gobernador mostrar su plan b para salir de esta crisis lo más pronto posible, tal cual lo exige la circunstancia. El las redes sociales se hablaba de repetir la caravana en Salta Capital. De Sáenz depende.

Te puede interesar