Justicia por mano propia: "pedimos la libertad de Cuellar porque es buena gente que trabaja"
Cerca de un centenar de personas, con bombos y pancartas, se llegaron a la Ciudad Judicial para pedir la libertad del comerciante del barrio, Ricardo Cuellar, el hombre que a punta de pistola se defendió del robo de un joven que era muy conocido por sus malas artes y que se había convertido en un azote social en el vecindario. El pasado sábado, en la madrugada, se metió en la casa de Cuellar para adueñarse de lo ajeno y se encontró con el propietario. Todavía se investiga cómo fue el enfrentamiento pero lo cierto es que el malviviente terminó muerto y la víctima del robo detenida.
Liliana Geréz, esposa del detenido, defendió a su marido justamente apelando al accionar del joven, y que no era la primera vez que les robaba. Incluso, relató que esa noche del trágico episodio, junto con su hija se tuvieron que ir a dormir a la casa de su madre por temor. "El chico andaba con un cuchillo, no estuve en el momento que sucedió el hecho. Lo que pedimos es la libertad de mi marido porque es un hombre que solo labura, no tenemos problemas con nadie, somos gente buena. Esta persona (por el joven muerto) ya tenía como 16 denuncias más otras como NN", aseguró.
La mujer expresó que ahora reciben amenazas en el negocio pese a que están custodiados: "Pasan en moto y nos dicen que nos van a quemar el negocio. Mi marido tenía el arma de hace mucho porque siempre nos entraban a robar, era muy fácil saltar la tapia. Me parece que este chico ya estaba drogado porque iba jugado. El video que se difundió fue anterior al hecho pero no hicimos denuncia porque la policía nunca recuperaba nada", agregó.
Por su parte, el vecino Carlos Juárez dijo que Cuellar siempre fue un buen comerciante y atiende bien a la gente. "Muchas veces regaló mercadería a la gente, hacía sorteos, era un ejemplo, al igual que sus empleados. Todos estamos contentos y conformes por la atención en su negocio mientras que el otro sujeto era conocido por andar en barra y drogarse de noche y de día. Varias veces lo denuncié pero la Policía nunca hacía nada, lo mismo pasaba con esa familia que vende estupefacientes a los menores. La solución es que los detengan o saquen del barrio porque todos sabemos qué hacen", concluyó.