Lula busca la remontada ante Flávio Bolsonaro en un balotaje con resultado de trascendencia continental
La segunda vuelta presidencial brasileña, que se celebra este domingo 25 de octubre, enfrenta al líder del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva, con el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El resultado de la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre, sorprendió al establishment político: Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos válidos frente al 45% de Lula, una diferencia de unos dos puntos que ninguna encuesta seria había previsto.
A pocos días del balotaje, la mayoría de los sondeos otorga una leve ventaja a Bolsonaro, pero la distancia es tan estrecha que cualquier proyección queda dentro del margen de error. El promedio de encuestas elaborado por EL PAÍS sitúa al candidato del PL en un 50,9% de los votos válidos y a Lula en un 49,1%. Un sondeo de Datafolha difundido el jueves mostró un empate exacto: 50% para cada uno. La consultora Quaest, por su parte, registró un 45% para Bolsonaro y un 44% para Lula en la votación estimulada. De ahí la necesidad de Lula de que nadie falte a la cita ciudadana de este domingo.
Los mercados de predicción, sin embargo, se inclinan con más fuerza por el candidato de la derecha. En Polymarket, la victoria de Flávio Bolsonaro se considera probable en un 77%, aunque esa cifra ha caído desde el 88% que alcanzó tras la primera vuelta. El modelo de simulación de EL PAÍS, que incorpora el error histórico de las encuestas en balotajes brasileños, otorga a Bolsonaro una probabilidad de victoria del 70% frente al 30% de Lula.
La campaña y los debates
La campaña hacia el balotaje estuvo marcada por dos debates televisivos de tono dispar. El primero, transmitido por Band, derivó en insultos y cruces personales. El segundo, organizado por TV Globo el viernes 23, bajó el tono y se centró en propuestas económicas y de infraestructura, aunque no estuvo exento de agresiones verbales. Flávio Bolsonaro llamó a Lula "nueve dedos", en alusión al dedo que el presidente perdió en un accidente laboral cuando era metalúrgico, y Lula respondió llamándolo "miliciano" .
El intercambio también tuvo un capítulo argentino. Lula acusó a su rival de querer aplicar en Brasil el modelo de ajuste del presidente Javier Milei y afirmó que en Argentina "la gente está comiendo carne de burro". Flávio Bolsonaro replicó que Lula "está dejando el país quebrado" y defendió la orientación económica del gobierno argentino.
Para que Lula revierta el resultado de la primera vuelta, necesita, fundamentalmente, movilizar a los abstencionistas y captar el voto de los candidatos de centro y centroizquierda que quedaron fuera del balotaje. El problema es que Flávio Bolsonaro parte con una ventaja estructural: los candidatos de derecha eliminados en la primera vuelta suman alrededor del 7% de los votos y la mayoría ya expresó su apoyo al senador del PL.
El factor que puede jugar a favor de Lula es el temor que despierta un retorno del bolsonarismo al poder en sectores específicos del electorado. Una encuesta de Quaest reveló que el 44% de los brasileños teme más un regreso de la familia Bolsonaro, mientras que el 42% teme una nueva reelección de Lula. Entre los beneficiarios del programa Bolsa Família, el 63% manifestó temor a una victoria de Flávio Bolsonaro, frente al 23% que teme la continuidad del PT .
La definición está abierta. Las encuestas no alcanzan para cantar un ganador y la experiencia de la primera vuelta, cuando subestimaron sistemáticamente al candidato bolsonarista, obliga a tomar los números con cautela. Brasil elige este domingo entre la continuidad del proyecto que Lula encarna desde hace dos décadas y el retorno de la ultraderecha al poder, esta vez encarnada en el hijo del expresidente condenado por intentar un golpe de Estado.