Gimnasia y Tiro volvió de Tucumán con las manos vacías y una baja sensible
En cancha, Gimnasia y Tiro hizo méritos para traerse algo más. El primer tiempo fue parejo, con un equipo salteño que no se achicó en territorio hostil. A los 16 minutos, Nicolás Rinaldi probó desde media distancia y obligó a Darío Sand a volar para despejar al córner. Del otro lado, Federico Cosentino se puso el traje de héroe: primero con una salvada impresionante ante un cabezazo de Mauro Verón, y después aguantando el cero ante otro remate peligroso.
En el complemento, el Albo arrancó con todo. Un remate se estrelló en el palo y otra llegada aérea encendió las alarmas en La Ciudadela. Pero cuando mejor estaba Gimnasia, llegó el golpe: Alan Cisnero metió el remate, Cosentino dio rebote y Santiago Briñone apareció en el lugar justo para empujarla. 1-0 a los 68 minutos.
El dt albo, Manuel Azconzábal movió el banco y mandó a la cancha a Nicolás Contín para sumarlo al ataque junto a Gordillo y Fabricio "Pollo" Rojas. Pero faltaron ideas. El equipo se quedó sin claridad para romper el bloque defensivo del Santo, que se replegó y aguantó la ventaja con más oficio que fútbol.
Briñone marcó el único gol y se lo grita a la hinchada que estaba hostigando al equipo.
Cuando el partido se moría, la tensión acumulada explotó. Lautaro Gordillo y Nahuel Gallardo se cruzaron, hubo empujones y el árbitro Manduca no dudó: roja para los dos. La expulsión del goleador salteño es un golpe durísimo. Es el hombre de confianza en el área y su ausencia se sentirá en el próximo compromiso.
A pesar de la derrota, Gimnasia y Tiro sigue sexto en la Zona A con 48 puntos, metido en zona de Reducido. Pero el margen de error se achicó y cada partido es una final. La próxima fecha trae el clásico contra Gimnasia de Jujuy, sin Gordillo, y con la necesidad de encontrar respuestas en un ataque que anoche mostró más voluntad que puntería. Desde Salta, la ilusión sigue viva, pero la herida en Tucumán todavía duele.