En Coronel Moldes rescatan a una madre y sus tres hijos arrastrados por el temporal
Un operativo de auxilio estuvo al borde de convertirse en tragedia en la localidad de Coronel Moldes, cuando una feroz correntada atrapó y desestabilizó por completo un patrullero que trasladaba a una mujer y a sus tres pequeños hijos, entre ellos un bebé de apenas doce meses. La familia, dedicada a la venta ambulante en la plaza céntrica, había quedado aislada sin posibilidad de regresar a su hogar en el barrio El Tránsito a raíz del colapso de los accesos provocado por las intensas lluvias. Frente a la emergencia climática y la imposibilidad de tránsito para vehículos particulares, los uniformados resolvieron intervenir para resguardar a los menores y conducirlos a su domicilio.
La travesía alcanzó su punto más crítico cuando el móvil policial transitaba por una arteria lateral a la ruta principal, donde el caudal acumulado cobró una fuerza arrolladora que arrastró el móvil y lo precipitó hacia una zanja profunda. El rodado quedó severamente comprometido, con una de las ruedas suspendida en el vacío y un balanceo continuo que amenazaba con un vuelco inminente. Ante el peligro extremo, el mayor Olver Cisneros descendió en medio del torrente para rodear el vehículo y abrir los accesos traseros, logrando extraer en primer término a la madre con el bebé en brazos y, de forma sucesiva, a los otros dos infantes, mientras la sargento Magdalena Gómez permanecía al volante ejecutando maniobras para impedir que la camioneta cediera ante el agua.
El desenlace favorable de la maniobra, ejecutada con precisión y valentía por los efectivos de la fuerza de seguridad, permitió que la totalidad de los ocupantes resultara ilesa, aunque encendió una fuerte señal de alarma sobre las condiciones estructurales de la zona. Vecinos y medios locales advirtieron que la vía que comunica con el barrio El Tránsito actúa como un embudo natural que colecta los drenajes de los barrios 66 Viviendas, San Nicolás y La Loma, transformándose en una trampa recurrente cada vez que las precipitaciones azotan el Valle de Lerma.