A pesar de la caída del consumo de la carne, se abren más carnicerías: la paradoja que preocupa al sector en Salta
El consumo de carne vacuna cayó alrededor de un 10% en el último año y, lejos de achicarse, la cantidad de carnicerías en Salta sigue creciendo. Para el empresario cárnico, Dardo Romano, esta combinación genera un problema adicional para un sector que ya enfrenta mayores costos, impuestos y dificultades para sostener las ventas.
Romano señaló que la baja del consumo se siente especialmente en la carne vacuna, aunque parte de esa caída está siendo compensada por un mayor consumo de cerdo y pollo. Sin embargo, advirtió que el escenario salteño tiene una particularidad: hay cada vez más carnicerías compitiendo por los mismos clientes.
Para el empresario, el fenómeno puede verse con claridad en distintos puntos de la ciudad. Incluso relató el caso de un conocido que quería abrir una carnicería en zona sur y salió a buscar un local para instalarse. “No encontramos ningún local en venta o en alquiler. Estaba lleno de carnicerías”, contó.
Según detalló, esto termina generando una competencia cada vez más fuerte entre comercios que buscan quedarse con una porción de una demanda que ya no es la misma. “¿Para qué vas a poner una carnicería en un lugar donde ya está la demanda totalmente satisfecha? Es para sacarle la moneda a otro que le está sacando a otro”, graficó.
Romano sostuvo que la situación se refleja también en los precios. Explicó que muchos comerciantes terminan bajando los valores para intentar sostener el volumen de ventas, en una especie de competencia que termina perjudicando la rentabilidad.
“Nos ponemos de acuerdo para tratar de sobrevivir y vender cada vez más barato para ir languideciendo”, describió.
El panorama también modificó los hábitos de compra. Según explicó, los consumidores se vuelcan cada vez más hacia los cortes económicos, mientras que productos como lomo, filet, picana o peceto tienen una salida mucho más limitada, especialmente en las carnicerías de los barrios populares.
El asado también perdió peso dentro de las compras habituales, mientras que los cortes más accesibles ganaron protagonismo.
Entiende él, que el resultado es una combinación complicada: menos consumidores, más competencia y mayores costos para sostener cada negocio.
Mientras tanto, las carnicerías siguen multiplicándose. Y esa paradoja es, justamente, una de las principales preocupaciones que hoy plantea el sector: cada vez hay más locales para repartir una demanda que se achicó.