Una multitud pidió por pan y trabajo a San Cayetano

SALTA 08 de agosto de 2022 Por Jesica Aparicio
El patrono de los trabajadores y trabajadoras, después de dos años, volvió a salir a las calles, a recibir a los feligreses y recoger los anhelos del pueblo salteño. El lema de este año fue "Como San Cayetano, caminemos con la alegría que nos da el Espíritu Santo", y tras de su gigante figura, rodeada de espigas de trigo, miles agradecieron por lo suyo, pidieron por los demás, y otros miles tantos, rogaron por lo que aun no alcanza, no llega o no hay. Para católicos y no, era profundamente conmovedor ver esa columna de esperanza a pie desplazándose por las calles que en subida y bajada, por momentos, permitían ver la inmensitud de la caravana de fe.
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Este domingo 7 de agosto una extraordinaria multitud llegó desde distintos puntos de la ciudad para honrar a San Cayetano. Muchos peregrinando, otros viajando desde lejos, con sus imágenes en el pecho, las velitas guardadas en el bolsillo para dejar la suya en el histórico santuario, o simplemente, con los deseos de paz, pan y trabajo que tanto hacen falta en estos tiempos que corren. El patrono de los trabajadores y trabajadoras, después de dos años, volvió a salir a las calles, a recibir a los feligreses y recoger los anhelos del pueblo salteño. El lema de este año fue "Como San Cayetano, caminemos con la alegría que nos da el Espíritu Santo", y tras de su gigante figura, rodeada de espigas de trigo, miles agradecieron por lo suyo, pidieron por los demás, y otros miles tantos, rogaron por lo que aun no alcanza, no llega o no hay. Para católicos y no era profundamente conmovedor ver esa columna de esperanza a pie desplazándose por las calles que en subida y bajada, por momentos, permitían ver la inmensitud de la caravana de fe.

Los pañuelos blancos, blancas palomas en el aire, saludaban a las imágenes que salieron a las 15:30 del Templete San Cayetano, desde la Luis Güemes, pasaron por Avenida Perón, bajaron por Avenida Circunvalación XXIII, siguieron por calle Ameghino, Pedernera, Alsina, transitaron bajo el puente y finalmente llegaron a Plaza España. En las veredas, los abuelos se sentaban a esperar la procesión y las casas se adornaron de colores y flores; muchos salieron al encuentro de la multitud con agua y panes, esa mayoría incomsurable bajaba como un éxodo eterno por las calles salteñas. Los vecinos, anfiotriones, aseguraban: "En los años que viví en este barrio, jamás vi tanta gente...". Hablará esto, quizás, de un síntoma de época. 

En la Plaza España, el Monseñor Mario Antonio Cargenello, rodeado de un amplio operativo de seguridad que intensificaba la distancia entre este junto a las enormes imágenes, con el pueblo obrero, presidió la Misa prinicipal. "Todos los que estamos aquí creemos en un mundo mejor, nos comprometamos, según nuestro lugar personal a cuidar el trabaio. Al que tiene posibilidad de generar trabajo, que confíe y que lo haga, siendo honesto y competente y leal", sostuvo el Arzobispo de la Iglesia Católica. "Al que no le alcanza todavia, que no consigue trabajo, rogamos a Dios que encuentro, para que todos tengan la oportunidad de llevar el pan a su casa", sentenció Cargnello y agregó: "El momento que vivimos es difícil, pero no imposible de salir, porque esta sigue siendo la tierra bendita del pan, la llamada e interpelación es a nosotros los argentinos y a quienes tienen mayor responsabilidad, a ellos se les exigirá más".

Las velas ardían en el histórico santuario, en el fulgor de las promesas de quienes agradecen la providencia y quienes esperan por ella, aguardan y luchan para que a ellos también les toque, para que la garantía del pan y trabajo, también llegue a sus vidas.

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