Ruta 26: ¿Tiraron a la mujer sin vida para encubrir a una banda que se dedica al narcotráfico?

JUDICIALES 24 de junio de 2022
Se llamaba Yolanda Orozco Chávez, tenía 32 años y era de Yacuiba. Los datos lo reveló su hermana, quien llegó de Bolivia para reclamar el cuerpo de Yolanda y trasladarlo a su ciudad de origen. Sobre el trabajo de tráfico de droga en el vientres, es decir de "mula", como se conoce en la jerga, dijo desconocerlo aunque contó que su hermana había salido de la cárcel hace poco tras cumplir una condena por delitos vinculados al narcotráfico.
MUJER MUERTA EN LA RUTA 26

La mujer encontrada sin vida a orillas de la ruta 26 habría sido arrojada allí, ya sin vida; según la autopsia, tenía unas 70 cápsulas de drogas en el vientre; y por lo que contó su hermana no se llama Rosana López como trascendió en un comienzo sino Yolanda Orozco Chávez, tenía tres hijas, era oriunda de Yacuiba, pero iba y venía a Salta con asiduidad. Y hace poco había salido de la cárcel tras pagar una condena de cuatro años por delitos también vinculados al narcotráfico.

Así lo contó su hermana Yeni Orozco, quien ayer miércoles le solicitó a la fiscal penal de la UFEM, Mónica Poma, el cuerpo para llevárselo a Yacuiba. “Es lo único que puedo hacer para que mi madre tenga un poco de consuelo de darle santa sepultura”, argumentó la mujer y renegó la negativa de la funcionaria judicial, por el momento. “No sé por qué no me lo quieren dar, ella es de allá, si bien aquí tiene a su pareja, su familia está en Yacuiba”.

Yeni Orosco dijo que todos saben que mucha gente en Yacuiba se dedica a traficar drogas al país, pero negó que su hermana le haya confesado algo al respecto, pese a que una semana atrás estuvieron almorzando juntas en su casa en Bolivia. “Era muy reservada en ese aspecto”, explicó. Contó además que su hermana estaba en pareja con un hombre de nombre Leonardo “que murió ahorcado acá en Salta” y “estando en la cárcel contrajo matrimonio con Daiana Reyes, quien actualmente se encuentra también privada de su libertad.

La mujer, entre llantos por el dolor y la negativa judicial, contó que la familia se enteró de la muerte de Yolanda por llamados anónimos que le alertaban que había muerto y que la habían tirado al costado de una ruta. “Mi mamá se desmayó cuando escuchó eso de una voz anónima. Inmediatamente decidí venir a ver y es cierto. Me presenté en la Justicia y me autorizaron a reconocer el cuerpo y lo verifiqué por los cuatro tatuajes que tenía mi hermana”. La mujer pidió que se investigue la causa de la muerte de su hermana y a una “tal Jésica Figueroa, quien dijo llamarse así una vez cuando una de sus hijas llamó para hablar con su mamá. Esa mujer le había dicho a mi sobrina que Yolanda estaba enferma grave, y ahora nos damos con esto, algo debe saber", afirmó y pidió que además se investigue el departamento donde vivía su hermana, del cual no dio detalles ni ubicación.

Queda el interrogante: ¿sus compañeras y compañeros de actividad en el narcotráfico la tiraron para evitar que se los investigue y quede al descubierto una actividad delictiva?

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