La Caldera: el puma, la anaconda y el africano de gustos exóticos

SALTA 03 de junio de 2022 Por Redacción El Expreso de Salta
Una víbora fantasmal en La Caldera continúa espantando a los vecinos. Se estima que tiene cuatro metros de largo, según el testimonio de una mujer, y se ocultaría en las estufas de una tabacalera de la zona pero pese a los operativos realizados, las autoridades no lograron encontrarla. ¿Pero cómo llegaron el puma al baño de una casa y este reptil a deambular por la zona...? Veamos.
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Según el usuario de Twitter, @danitapa89, hace algunos años en La Calderilla se instaló un hombre proveniente de África, y se instaló detrás de la iglesia local. Al parecer, el hombre disfrutaba de coleccionar animales exóticos. Al punto de tener un Tapirus (u oso Anta), motivo por el que casi va a la cárcel.

Hace un tiempo, este hombre falleció y dejó a todos sus animales exóticos abandonados, entre ellos, unas anacondas. Pero urgidos de alimentos, estos animales escaparon y andan rondando las estufas de una tabacalera en la zona.

La situación se descubrió a partir de la llamada de una vecina que vio a esta anaconda, según su testimonio, de cuatro metros de largo, rondando los hornos de las estufas.

Fueron los bomberos hacia el lugar, pero solo encontraron huellas que suponen serían de este reptil gigante. Se cree que deambula por esa zona y se esconde en uno de los hornos, pero, a decir verdad, nadie se anima a ir por ella.

"El tema aquí es cómo van a sacar ese animal de ahí sin matarlo, y para preservarlo. De los creadores de un puma en el baño de una casa, a la anaconda de La Calderilla. Salta, no lo entenderías", finalizó el hilo el usuario de la red social del pajarito.

En los vídeos que se hicieron virales con miles de reproducciones, se puede ver el rastro que el  reptil dejó a su paso, e incluso escuchar el  amenazante siseo, al que fue sometida por mandato bíblico. 

Como sea, esta nueva historia lleva a los vecinos caldereños a transitar con cuidado por las calles de la ciudad. No vaya a ser cosa que por ahí se aparezca esta hambrienta anaconda que aquel misterioso africano dejó librada a su suerte, por imperio de la parca. 

El pasado 12 de mayo, una familia del barrio Juan Manuel de Rosa se alarmó por la presencia de un puma, comodamente escondido en la bañera de su domicilio.La Policía Rural trabajó en lugar y junto a un profesional veterinario, logró capturar al felino, que fue revisado y lanzado de nuevo en su hábitat natural. En ese momento, los vecinos empezaron a sospechar que la fauna del africano de gustos exóticos, decidió no esperar más a su ingrato cautivador que nunca más volvió con alimentos (Es que no lo saben muerto porque cosas como la muerte que tanto asustan a los humanos, para los animalitos de dios son hechos comunes e inevitables, y no se avisan) E impulsados por el instinto, decidieron recuperar el derecho natural de ser libres y de ganarse el alimento por destreza propia.Lo que no saben es cómo se sacan de encima a esos desconocidos que despreocupada y hábilmente transitan sobre dos patas, y se interponen al regreso a la vida normal. O sea, el africano que quiso tener su propia fauna exótica en La Calderilla, reflotó el viejo dilema entre el hombre y la naturaleza. 

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