Caso Palomo: el menor sobreseído culpó a otro y habló de "un encargo"

JUDICIALES 11 de mayo de 2022 Por De Buena Fuente
Se desarrolla la audiencia de debate contra dos mayores y dos menores de edad al momento del hecho, como partícipes secundarios del homicidio calificado de Sandra Palomo. Durante la primera y segunda jornada, declararon familiares de la fallecida y el menor de edad sobreseído por inimputabilidad. La audiencia continuará el viernes.
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El salón de Grandes Juicios de Ciudad Judicial se paralizó cuando el menor sobreseído en la causa Sandra Palomo, declaró como testigo y señaló a otro de los imputados como el autor material del crimen. Afirmó que lo amenazó con matar a su madre si no lo ayudaba a realizar “el encargo” que tenía.

En primer lugar, el testigo negó haber sido el autor material del hecho y responsabilizó a otro menor que está siendo juzgado. Contó que el jueves previo al sábado 31, el imputado le mandó un mensaje a través de Instagram diciéndole que tenía que “hacer algo que le habían encargado”. Y le indicó que debía ayudarlo o, de lo contrario, lo mataría a él y a su mamá. En este punto, no le aclaró de qué se trataba, solo le indicó que fuera el sábado al mediodía al supermercado VEA de Tres Cerritos.

El sábado en cuestión, decidió ir. Eran como las 12 y dijo que el joven tenía una pistola 9 milímetros y una navaja o faca.  Continuó relatando que él quiso irse pero el acusado –que estaba “muy acelerado”- le apuntó diciéndole: “Si te vas voy a matarte a vos y a tu mamá, no me importa nada”. Y entonces le comentó que “había que matar a una señora”. A continuación él se fue a un sector entre la escalera y el ascensor, para hacer de “campana”. Mientras estaba allí bajó una camioneta al estacionamiento. Era una Hilux gris. El testigo especificó que solo tenía la patente trasera. 

“Me quedé parado. Vi que la señora se bajaba. Tenía el pelo medio rubio, era delgada, no muy alta. De ahí vi que H. E. C. se le acercó y le dijo: `Dame todo´. Ella le respondió que sí y le pidió que no le hiciera nada. H. E. C. sacó la navaja y le ordenó que se siente en el asiento del conductor. Ella obedeció y él comenzó a darle puñaladas”. El testigo puntualizó luego que le asestó un puntazo en el cuello y luego le tapó la cara con unas bolsas y una mochila.

A partir de ese momento –declaró el testigo- comenzó un periplo por diferentes puntos de la ciudad ya que lo obligaron a manejar la camioneta sin que sepa cómo hacerlo. Agregó que el objetivo era deshacerse del cuerpo. En medio del viaje, que quedó registrado en las cámaras de seguridad, evadieron un control de vialidad y terminaron estancados en un descampado hasta que unos obreros los ayudaron. Luego, pasaron el cuerpo a la caja de la camioneta y se dirigieron a barrio 25 de Mayo donde lavaron el vehículo mientras uno de ellos filmó al otro y lo subió a su estado.

Luego de esto manejó aproximadamente diez cuadras hasta la casa de otro imputado en la causa. Y fue allí cuando se les unieron Bonifacio y Caro, que eran amigos de este menor. Se dirigieron a un descampado cerca del río Arenales. Pararon al lado de un árbol. Había un desnivel en el terreno y allí dejaron el cuerpo. 

Luego de esto, le ordenaron que los llevara a una fiesta, en avenida Tavella. El evento era en la casa de una amiga en común. Al llegar, los dos jóvenes se bajaron y el acusado le dijo que se deshiciera de la camioneta, que él vea cómo hacerlo. Y volvió a advertirle que lo mataría si no obedecía. A partir de allí –según relató el testigo- se quedó solo con el vehículo. Fue hasta su casa, luego a casa de su abuela y al domicilio de una compañera del colegio (con la intención de contarle lo sucedido, aunque finalmente no lo hizo).

Dejó estacionada la camioneta cerca de la casa de su abuela y se fue a la suya, que queda a la vuelta. Al día siguiente –domingo- tenía un almuerzo familiar en lo de su abuela. Su mamá lo mandó a comprar asado y vio a un policía custodiando el vehículo de la víctima. Más tarde llegaron peritos del CIF. El lunes a la madrugada golpearon la puerta de su casa. Era el personal de la Brigada que iba a buscarlo.

Finalmente, el testigo aseguró que él nunca dijo que había matado a Sandra Palomo. Sostuvo que el personal policial que lo trasladaba lo instigaba diciéndole que él era el autor, que se hiciera cargo.

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