Lula, el regreso más temido para Bolsonaro

POLITICA 10 de marzo de 2021 Por Carlos Alberto Torino
Lula vuelve. Es la peor noticia para el Brasil que apostó por un líder del Partido de los Trabajadores (PT) en la cárcel y fuera de la vida política y, también se puede argüir, por fuera de toda administración de justicia.
Lula el regreso
Lula vuelve y Bolsonaro sigue. También es otro titular que preanuncia lo que podría ser una confrontación política que convoque al electorado a elegir, dramáticamente, dos modelos antagónicos. El potencial está dado porque el delirio autoritario del pastor está llevando a la muerte en la pandemia y por las tiendas del poder de toda laya es día a día la evaluación de la marcha del gobierno.
Lula vuelve, pero el futuro más cercano que lejano es la condena o la absolución. O sea, una decisión que los magistrados deberán tomar con la ley en la mano y sin forzar la acusación. Lo estiman los juristas más mediáticos y más prestigiosos, también.
Ahora que el Lava Jato es la historia (y de las peores) que hundió la confianza ciudadana en los sótanos de la democracia brasileña, se tiene que rearmar y levantar el edificio judicial y las corporaciones políticas y empresariales ante la vida de sus más de 200 millones de habitantes.
En suma, cuando el lunes pasado el Juez Supremo Edson Fachín -uno de los once integrantes en el que se compone la Suprema Corte de Justicia de Brasil- anuló todas las sentencias contra Lula se estremeció la sociedad brasileña. Máxime cuando la noticia tuvo que anunciarse en todos los canales y todas las emisoras que fueron claves para el enjuiciamiento al líder izquierdista, ya que esta vez no había blindaje que resistiera a semejante bomba. Sus locutores y sus cronistas debían leer y decir lo que el magistrado había redactado durante el día: La Corte falló, alguna vez, que una persona imputada solo puede ir a la cárcel cuando ya no le quedan más apelaciones posibles. Chapeau, dirían los franceses.
Juez Moro
El juez Moro fue tomado como ejemplo de justicia por medios porteños argentinos. Un fiasco.
Lo cierto es que esta movida le costó a Lula 580 días en prisión pero fortaleció al PT.  Le bloqueó los bienes y emergieron de todos los márgenes los beneficiados por las políticas del PT. Lo condenaron dos veces, una a12 años de encierro y la otra a 17 pero paradójicamente se se convirtieron en las llaves maestras para la casi vuelta a cero de todo el artefacto acusatorio. El equipo de abogados defensores interpuso un recurso porque vio la grieta en el expediente de “los sobornos” como así en la competencia de la instancia que juzgaba las causas más difundidas en la opinión pública: el triplex del supuesto soborno en las playas de Guarujá, San Pablo y la propiedad de un campo en las afueras de San Pablo, que figuraba a nombre de otra persona pero “decían” que pertenecía a Lula. 
Así la situación, el Supremo Tribunal Federal (STF) anuló las condenas contra Luís Inacio Lula da Silva porque consideró que el ex juez  Sergio Moro no tenía competencia para juzgarlo y enfatizaron en que no existen pruebas contra el ex presidente. Lula fue acusado de haber recibido beneficios indebidos como producto de contratos entre Petrobras y la constructora OAS, sobre lo que no hay prueba alguna, sentenció el ministro del STF. 
Cabe recordar que fue el propio Moro, a la postre ministro de Justicia de Bolsonaro, el que coordinó la investigación de la denominada operación Lava Jato, que toma el nombre del lavadero de autos donde se supuso que era la pantalla para lavar dinero donde estaban involucrados la poderosa empresa Petrobras y mismísimo presidente de la Nación.  Todo ello sin pruebas.   
En Febrero ya el Lava Jato había dejado de ser. Hubo una operación llamada Operación Spoofing en junio 2019 cuando una investigación de la Policía Federal que llevó a la detención de los hackers que entraron en los móviles de los fiscales de la Lava Jato y tuvieron acceso a los archivos de mensajes en la aplicación Telegram, que fueron la base de la serie de publicaciones Vaza Jato. La Policía Federal, por lo tanto, obtuvo las conversaciones en su totalidad. La defensa de Lula solicitó los extractos relacionados con el caso del ex presidente, donde se revela que piden reuniones reservadas con algunos miembros del equipo de investigación e incluso proponen mejores formas de comunicarse con la prensa.
 
Queda el estupor por las 50 páginas de mensajes donde se comunica el entonces juez del caso Sergio Moro con el titular de la investigación. Queda en los oídos de la gran audiencia cómo se dirigen despectivamente al ex presidente. El 9 le decía porque eran los dedos que tenía, luego de la pérdida de uno de ellos en su trabajo.
De todas formas, si bien la procuraduría General de la República (PGR) puede apelar la medida pero fuentes judiciales dejaron entrever en declaraciones periodísticas que si la decisión de Fachín prevalece los cargos contra Lula deberán ser escuchados por el Tribunal Federal del Distrito y el proceso volverá al punto de partida.

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