“Solamente pido volver a ver a mis hijos”

JUDICIALES 25 de octubre de 2017
Un padre desesperado pide desde la cárcel salir en libertad y hacerse cargo de sus hijos. La madre de los pequeños fue víctima de un femicidio en 2015 y la justicia le entregó los menores a la abuela materna. Se trata de una historia desgarradora que muestras el arrepentimiento, la ambición y la fortalece de un papá que lucha detrás de las rejas.
Gabriela Zurita y Carlos Ramos

El 1 de Julio de 2015, la sociedad salteña se conmovía por la muerte de Gabriela Romina Zurita, una joven madre de tres pequeños que vivía en Villa Lavalle. Su pareja, Gustavo Herrera Leañez, la había asesinado con un fuerte golpe en la cabeza, dejándola tirada en el patio de la casa con sus hijos a la vuelta. La mujer finalmente perdió la vida horas después en el nosocomio local.

Sucedió el episodio, los vecinos y la justicia analizaban quién se haría cargo de sus tres hijos, de 5 y 4 años y un bebé de 6 meses. A través de una hermana de Zurita se supo que el padre biológico, Carlos Ramos, estaba privado de su libertad en el Penal de Villas Las Rosas, por el delito de robo. La única opción fue que los pequeños se queden bajo la guarda de un tío hasta que los abuelos, puedan hacerse cargo de la situación.

Después de unos días, llega desde Chile la señora María Fernanda Geréz, madre de la fallecida y asume rápidamente la tutela de los chicos al tiempo que se encarga de vender el inmueble donde vivían los pequeños. Según una vecina, le preguntaron a Geréz el por qué había dejado a los chicos sin su casa, ella respondió: “que se joda, estoy juntando plata para irme de viaje a Europa e Italia”.

La noticia llegó a los oídos de Carlos Ramos quien en la desesperación emprendió una huelga de hambre por 23 días en reclamo de poder ver a sus hijos pero lo que siguió después fue lamentable pese a las denuncias radicadas. La causa de los niños quedó en el juzgado de Familia N° 6 del juez Daniel Canavoso con N° expediente 553126/16. Según el propio Ramos, lo torturaron psicológicamente durante un año para que firmara unos papeles para que los niños se fueran a otro país. El padre nunca firmo lo que pedía el juez y de igual manera se llevaron a sus hijos.

El día miércoles 19 de julio, el interno Ramos Carlos realizó un escrito dirigido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, una vez agotada todas las instancias de la justicia local. Sin embargo, el escrito nunca logró salir del penal pero se difundió por un familiar del Ramos.

“Quiero denunciar que fui condenado por sala de juicio N 3 en causa 111018/14 y que la fiscal actuó en forma arbitraria y autoritaria demostrando una animosidad manifiesta sobre mi persona violando la ley y la constitución y los tratados internacionales ya que en el día del juicio se llegó a demostrar que el suscripto en momento y horario del ilícito se encontraba de visita en la UCN1. En donde se hizo declarar al funcionario que firmo la ficha de entrada y salida”, dice parte de la carta de Ramos en dónde deja constancia que su condena fue totalmente errónea.

En otro apartado de la nota denuncia expresamente, por prevaricato al juez Canavoso, diciendo que autorizo en forma arbitraria que mis hijos sean sacados del país, sin su consentimiento. “A mi modesto entender, va en contra de la ley y los tratados internacionales sobre derechos humanos y en la declaración de los derechos del niño de dichos tratados”, argumentó Ramos.

“También, quiero dejar asentado que me iniciaron una causa por impugnación paternal queriendo cambiar de identidad únicamente a mis dos nenas con ADN. Todo a cargo del juez Canavoso, rompiendo mi vínculo familiar entre padres e hijos y desvalorándome como padre y ser humano”, contó Ramos mediante su carta. En relación a este cambio de identidad de las hijas, se supo que María Geréz tenía algunos negocios llamativos en Chile mientras que cuando vivía en Villa Lavalle usaba una vivienda de prostíbulo y hasta señalaron el lugar como práctica de abortos clandestinos.

De acuerdo a algunos testimonios, la causa estaría trabada por una importante suma de dinero que habría otorgado Geréz. No queda bien claro los motivos que la impulsan a separar a los pequeños del padre, quién dice estar a punto de salir en libertad. De todas formas, algunas cuestiones despiertan dudas en el manejo del caso por parte de la justicia. Cabe recordar que el juez Canavoso también se ganó mala reputación en el caso Thiago y la entrega de sus hermanos a una familia sustituta que fue sentenciada a una dura condena. La metodología ineficaz con que disponía la tutela de los menores podría haberse repetido en los hermanitos Ramos.

Lo cierto es que para la justicia, Carlos Ramos no puede hacerse cargo de los pequeños porque obviamente está en prisión y representa un peligro aunque en los estudios practicados los resultados fueron favorables para el reo. De acuerdo a su escrito, estaría pagando una condena injusta a la que se le suma otra que descarta rotundamente por no haber estado en el lugar del hecho. Además, el interno del penal reclama una prisión condicional puesto que ya está en condiciones de solicitarla.

El tiempo pasa y Carlos Ramos no puede ver a sus hijos, lo único que pide es volver a estar con ellos pero la justicia no lo escucha. Una defensora oficial le aconsejó que no agrande los problemas y que firme lo que le pidan aunque no entienda. “Es por el bien de los chicos”, le dijeron una vez pero sabe que no hay mejor amor que el que puede darle un padre, pese a los errores, siempre debe haber una segunda oportunidad.

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