Así fue el atropello policial a los docentes

SALTA 24 de julio de 2019 Por
La ministra Analía Berruezo pidió ayuda a la policía para acallar la multitudinaria movilización docente en el centro cívico del Grand Bourg. Luego la policía atropelló a los docentes con el pretexto de que debían salir los empleados de la administración pública, lo que se podría haber conseguido por la vía del diálogo. Las dos docentes golpeadas fueron detenidos por una acusación de la misma policía. Cómo fue la presión sicológica a Celia Guantay. Oliver y la vieja maniobra de detener sin formalizar a modo de amedrentamiento. Un retroceso grave del gobierno de Urtubey en materia de derechos humanos.
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1 / 5 - - Celia Alancay detenida por "tirar gas pimienta", algo que nadie vio. Javier Rueda.
La policía comenzó a arrinconar a los docentes.
Momento del golpe policial a la docente Silvina Guaymás.
Pasada las 13:00 horas, llegó la multitudinaria marcha a Casa de Gobierno para que algún funcionario del gobierno reciba a los delegados de los docentes autoconvocados. Tras una hora y media de espera, los docentes se pararon en las puertas de acceso lo que alertó a la policía que en gran número llegó al lugar a tratar de despejar los ingresos.
Cerca de las 14:30 horas, la policía avanzó empujando con sus escudos y vallas a la multitud apostada en el lugar, sin mediar palabras. La torpeza con la que accionaron los efectivos, hizo que algunas maestras fueran golpeadas, algo que hizo acordar a la famosa “noche de las tizas” durante el gobierno de Juan Carlos Romero pero en Plaza 9 de Julio. Si no fuera porque tantos los hombres como las mujeres empezaron a levantar las manos para que los reporteros tomaran imágenes de la provocación policial, la situación podría haber llegado a mayores.
La policía buscaba que los manifestantes reaccionaran con violencia para justificar una represión. Y aprovechó el hecho de la salida de los empleados de la Administración Pública, para sacar a los docentes de los accesos como si fueran hordas patoteriles. En instante que según Seguridad los efectivos no produjeron, se llevaron puesta a la maestra de la Escuela Roberto Romero, Silvina Guaymás, quien al recibir un golpe con el escudo de un efectivo cayó pesadamente al piso. Pero los efectivos "educados" al estilo Patricia Bullrich, siguieron con su trajín y para que no la pisen, la profesora Celia Alejandra Alancay intentó cubrirla con su cuerpo y recibió golpes en su espalda.
Quizás para que estas dos docentes no hablaran con la prensa ni denunciaran semejante acto de violencia, las dos fueron detenidas. (Ver video adjunto) Silvina Guaymás visiblemente aquejada por el dolor fue dejada "en libertad" sin aviso en la comisaría de Palermo, desde donde se retiró a su domicilio con los dos ojos inflamados por el golpe de los hombres del ministro Oliver. (Ver foto adjunta)
Celía Alancay no la pasó mejor. En la comisaría 114 de Barrio Palermo, la ingresaron notificada solo de palabra, y sin la correspondiente revisación médica legal. Como ella es paciente cardiovascular solicitó un médico pero no le responden. Encerrada en una habitación, le apagan la luz. "Celia Alancay empezó a tener ataques de vómitos, y entonces sí una mujer policía acude y le acerca un vaso de agua, y pide una ambulancia. Como la ambulancia tardaba la estaban llevan en un patrullero. Finalmente, la suben a la ambulancia y salen sin decir adónde la llevaban, nosotros le perdimos el rastro y estuvimos 50 minutos buscándola sin saber dónde la tenían. Después nos informaron que la habían traído acá", confirmó la abogada Sandra Domen, quien además especificó que Celia Alancay fue acusada por los policías por "entorpecimiento al accionar policial" y "privación ilegítima de la libertad". No se sabía anoche si Silvina Guaymás había sido acusada por lo mismo.
"La profesora Celia Alancay llegó acá en calidad de demorada y acusada, pero la policía le dijo que quedaba en libertad y le rompe el acta de detención, aunque después supimos que la Fiscalía Nro. 1 se tramita la acusación", detalló desmintiendo rotundamente al comunicado emitido por el Ministerio de Seguridad de la Provincia.
Según el Ministerio de Seguridad, Celia Alancay fue detenida por tirarle a los efectivos "gas pimienta", sin embargo entre todo el material audiovisual se observa la versión del ministerio.
LA FALSA VERSIÓN DE OLIVER
Cerca de las 18 del miércoles, el Ministerio de Seguridad emitió un comunicado negando que en la represión se hayan registrado detenidos ni heridos "durante la protesta docente en la casa de Gobierno".
Oliver es el ministro que ante las denuncias de espionaje hechas por el ex jefe de Gabinete Fernando Yarade, en vez de salir a dar explicaciones sobre semejante accionar dentro del Centro Cívico del Grand Bourg, sólo se limitó a repudiarlos, como si fuera un ciudadano común sin responsabilidad en el tema.
Y ahora en el comunicado, la cartera a su cargo niega que hayan actuado con violencia, algo que queda evidente en cientos de videos viralizados en las redes sociales. Adjunto a este escrito, se puede ver el video del terrible golpe que recibe la docente Guaymás.
El comunicada de el Ministerio de Seguridad:
"Los efectivos abocados al servicio de seguridad del edificio hicieron un cordón humano para evitar el ingreso de los manifestantes.
En el lugar no respetaron el vallado policial e intentaron ingresar por la fuerza a la Casa de Gobierno.
Hubo empujones y los manifestantes arrojaron gas pimienta contra los efectivos policiales. Tras identificarse a la docente que arrojó el producto químico fue demorada y trasladada a una clínica privada para su revisación, ingresó a la guardia con un cuadro de taquicardia y permaneció en el sanatorio mientras realizaron el trámite administrativo de su ingreso. Se le hizo la ficha de identificación y no quedó detenida.
En tanto la policía continuó trabajando para liberar las entradas y salidas de la Casa de Gobierno donde permanecían cientos de empleados administrativos impedidos de retornar a sus hogares y otros tantos imposibilitados de ingresar a sus lugares de trabajo".
El método de detención y amedrentamiento de la Policía no es nuevo. El detenido/a es llevado/a en un patrullero sin destino fijo y luego de un "paseo sicológico", son dejados en alguna seccional, ante efectivos que dicen no saber nada, y horas después "amablemente" le indican que se retire nomás. Lo que le hicieron a Alancay fue mucho más allá. Encerrarla y apagarle la luz fue un intento de tortura sicológica inadmisible en una provincia bajo un régimen constitucional y democrático. Que el gobernador Juan Manuel Urtubey permita este tipo de accionar de una institución del Estado, significa un gran retroceso en materia de derecho y garantías constitucionales de las personas. Y muestra una total ineficacia de sus colaboradores.

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