Trump, el racismo y la xenofobia

OPINIÓN 15 de septiembre de 2017
Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, el odio racial ha ido in crescendo. Los hechos de violencia por motivos raciales son cada vez más frecuentes (en lo que va del año se han registrado 1064 crímenes por esta causa) Se ha habilitado el odio hacia "el otro", el que es diferente. Este sentimiento no es nuevo, ha estado latente bajo la superficie y ahora aflora porque encuentra las condiciones propicias para hacerlo.
Trumpo y el racismo

Muchos temen que esta situación haga retroceder al país  hacia la segregación racial que reinó en los años 50 y 60. Lo cierto es que hay un sector que ha salido a gritar su odio a plena luz del día  "El presidente les ha dado permiso para que se expresen de esta manera. Esto comenzó con la campaña de Trump, mientras más poder él gana, más poder sienten estos grupos", sostiene Lizbeth Meléndez (de Iniciativa Latina y Católica de Humans Rights Campaign)

Ese odio hacia "el otro" alcanza a diferentes colectivos: la comunidad LGTB, los hispanos y los afroamericanos.

Recientemente, el presidente Trump prohibió a los transgéneres en el Ejército porque "son una carga, un costo, ahuyentan la victoria". La comunidad LGTB sufre mucha discriminación. Lizbeth Meléndez ironiza: "te puedes casar a las 11 , te despiden a las 12 y a las 13 te botan de tu casa", tratando de exponer la desprotección en a que se encuentran, ya que también son víctimas de violencia en este "haz lo que quieras, no te juzgaremos".

En el imperio del norte, viven 55 millones de hispanos, (1 de cada 6 habitantes del país) Desde la llegada de Trump son aterrorizados con redadas arbitrarias y deportaciones masivas. El presidente parece poner mucho empeño en este tema: recientemente otorgó el perdón a Joe Arpaio, el sherrif de Arizona, acusado de racismo, cuyo único enfoque era "cazar hispanos" a los que encerraba en campos de concentración. Y días atrás anunció la suspensión del DACA (Acción Diferida para los llegados en la infancia) un programa de Barack Obama que protegía de la deportación a miles de indocumentados. Sus beneficiarios son conocidos como "dreamers" y su revocación afectará a 750 mil jóvenes indocumentados. El 78% de los beneficiarios de DACA son mexicanos, y California es el estado que más inscriptos al programa posee.

Obama rompió el silencio en el que se había sumido tras dejar su cargo al escribir en su Facebook una crítica a esta medida: "apuntar a esta gente, está mal porque ellos no hicieron nada malo... su expulsión es una decisión política y una cuestión moral. Toda esta larga batalla se resume en un asunto: decencia básica..."

Otro sector que está muy expuesto ante esta "violencia permitida" son los afrodescendientes. Este año, murieron 178 en manos de la policía. Recientemente, causó conmoción un video en el que un policía del estado de Georgia le dice a una conductora: "¿Usted nos ha visto disparar contra blancos? sólo matamos gente negra!"

A principios de abril, se habían hallado plátanos colgando de sogas en el campus de la American University (Washington) el día en que la primera mujer negra asumió la presidencia de esta institución. En Agosto, apareció una cuerda colgada en la galería sobre la segregación negra en el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana, de Washington, en una clara alusión al accionar del Ku Klux Clan, en un pasado no tan lejano.

Y la avanzada de violencia no hace más que aumentar: el mes pasado tuvo lugar en Charlosttesville (Virginia) una multitudinaria marcha de supremacistas blancos con la consigna "Unir a la derecha", para protestar contra la decisión de las autoridades locales de retirar la estatua del general confederado Robert E. Lee, quien condujo a las tropas esclavistas del sur en la guerra civil estadounidense del siglo XIX. La marcha terminó en graves enfrentamientos con contramanifestantes, que dejaron una treintena de heridos y un número indeterminado de arrestados. Además, murió una mujer cuando un vehículo arrolló a un grupo de manifestantes de supremacistas.

Días atrás un niño de 8 años, fue rescatado de un árbol (en que había sido colgado por otro niño de 14) en New Hampshire, luego de que otros le arrojaran piedras y lo insultaran por sus características raciales.

Un estudio realizado en el año 2015 por la organización Equal Justice Initiative, concluyó que entre 1877 y 1950 (fines de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial) murieron 4.000 personas en “linchamientos raciales” en el sur de EE.UU. El objetivo de estas ejecuciones era mantener el “control racial” de los blancos.

El sistema institucional del racismo, ha sido muy fuerte en Estado Unidos porque hubo leyes para resguardarlo, basta recordar todas las prohibiciones que sufrían las personas de color para segregarlas y apartarlas de los blancos como si tuvieran alguna enfermedad contagiosa, estas leyes fueron aceptadas con normalidad por la mayoría, y los afrodescendientes fueron catalogados como ciudadanos de segunda.

"El sistema básico del racismo, de la supremacía blanca sostiene que mientras estés encima de otro estarás bien" (L. Meléndez)

Esta situación es aprovechada por Donald Trump, quien fogonea el odio racial, regando el fantasma del miedo. El miedo a que "ese otro" avance sobre lo que un sector cree que les pertenece sólo a ellos. Para el año 2040, los blancos (las personas de descendencia europea anglosajona y protestantes) serán minoría en Estados Unidos.

Estados Unidos es un país integrado por minorías, y practica una democracia representativa, en la que está representado prácticamente un sólo sector.

Leonard Bursztyn, de la Unversidad de California; Georgy Egorov (Universidad del Noroeste) y Stefano Fiorin (U. de California) diseñaron y elaboraron un experimento en el que participaron 480 personas de ocho estados. El objetivo era comprobar si el éxito de Trump afecta la disposición de los estadounidenses a apoyar en público una organización xenófoba y la respuesta fue que sí. La elección de Trump ha llevado a una erosión de las normas sociales contra el odio y la violencia, y esto tiene que ver con que lo que la gente dice y hace está influenciado por las normas sociales imperantes. Trump parece haber apelado a estos sentimientos explotando la mentira, la manipulación, el odio a los extranjeros (exacerbado por el miedo de una minoría a perder sus privilegios).

Puestas así las cosas parece ser que la tierra de las oportunidades, es la tierra de la discriminación y el racismo y el sueño americano, es sólo para unos pocos.

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