Eduardo Cal: “El reconocimiento de hoy a los Veteranos de Malvinas fue de compromiso, y me dolió”

DE BUENA FUENTE 02 de abril de 2019 Por
Uno de los tantos ex-Combatiente de Malvinas visitó De Buena Fuente en los estudios de FM Profesional (89.9), donde calificó de “frío” el homenaje que de esta mañana, tras la suspensión por lluvia del desfile por el 2 de abril.
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A pesar de que nació en Buenos Aires, Cal se considera salteño por adopción y en cada desfile representa a los Veteranos de Malvinas: “me enorgullece cuando mis camaradas de Salta me dan el lugar para llevar la bandera salteña y ver en cada desfile gente de todas las edades que te transmiten mucho sentimiento y reconocimiento, por eso me caen las lágrimas porque siento ese abrazo”.

Por ese sentir, opinó que “hoy el reconocimiento fue muy de compromiso por las inclemencias del tiempo, y fue una cosa muy rápida porque no hubo desfile, y se organizó algo muy protocolar, y la verdad que me dolió porque dentro nuestro llevamos otra cosa”.

En lo que respecta a su experiencia personal, recordó que “yo estaba festejando en rueda de amigos mis 20 años el 1º de abril en Ciudadela, Buenos Aires, y llegó un vehículo del ejército y me dijeron que estaba convocado, y ni lo dudé cuando me dijeron si queríamos ir a Río Gallegos, donde me encontré con mi compañía y desde ahí partimos a Malvinas”.

Tras reconocer que “en esos 60 días vivimos hambre, soledad, maltrato y frío”, relató que “los primeros 15 días nos abastecimos, pero cuando vimos que nos íbamos a quedar más días, comenzamos a guardar la comida por lo que nos la rebuscamos para poder sobrevivir”.

“Estábamos en Puerto Argentino y cazábamos gaviotas y ovejas, y gracias a una cordobesa que vivía ahí, le dábamos lo poco que teníamos y nos compraba café, azúcar y otros víveres, pero eso duró hasta que llevaron a todos los habitantes a las oficinas de defensa civil”, agregó.

En igual sentido, Eduardo Cal contó que “en un momento ya veníamos replegándonos, y a pesar de la rendición, seguían los combates y en una madrugada cuando veníamos con un grupo de compañeros reventó una bomba y una esquirla me dio en una pierna, pero en ese tiempo me tocó acarrear compañeros y cinco civiles ingleses muertos, cuando nos tomaron como prisioneros de guerra”.

“Después nos agruparon y notamos que el trato de los ingleses era muy bueno, porque se sorprendieron por la edad que teníamos, por lo que para mí ahí está la garra del soldado argentino que puso lo que tenía que poner como compatriota”, destacó emocionado.

En ese contexto, dijo que “en esas 24 horas que estuvimos como prisioneros nos daban comida y abrigo, y luego salimos de la isla en un lanchón desde donde se veía que seguía el combate, y veníamos aterrados con el tema del Belgrano y temíamos tener el mismo fin, pero llegamos a Comodoro Rivadavia y desde allí al hospital; la verdad no sé cuántas horas habré navegado porque perdí la noción del tiempo”.

Ya en suelo argentino, contó que no olvidará más lo que sintió cuando volvió a ver a sus seres queridos: “no hay una palabra exacta para describir cuando la vi a mi madre y a mi madrina esperándome en Campo de Mayo”.

“Estoy orgulloso de haber servido a la Patria sin haber sido un soldado de carrera, por eso conservo como oro cartas mías y del pueblo argentino enviadas a Malvinas, porque la verdad que nos daban mucho alivio sentir que estaban con nosotros, y la verdad que el reconocimiento para los veteranos de guerra no pasa por la plata, ni aunque te den un millón de dólares por día”, finalizó.

 

 

 

 

 

 

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