¿POR QUÉ TANTA GENTE FUE A LA MARCHA DE MOYANO?

POLITICA 24 de febrero de 2018 Por María Eugenia López Morillo
La autora de esta columna anticipó que sería multitudinaria. Y dio los argumentos y ejemplos de una realidad social que no encuentra la salida. Interesante para entender la grieta y no dejarse engañar por los operadores.
Hugo Moyano en la mesa de Mirta Legrand
Moyano junto a Mirta Legrand.

La necesaria estigmatización…

 “La única división que nosotros hacemos es entre los que luchan y los que se entregan”
Agustín Tosco

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Hace unos años, Hugo Moyano era la niña mimada del sector que hoy es gobierno, que miraba con agrado que al gremialista no le temblara el pulso cuando se trataba de parar el país, la razón del reclamo era el pago del impuesto a las ganancias, del que hoy nadie habla, no porque haya desaparecido, sino porque los trabajadores tienen una enorme lista de prioridades que requieren pronta solución, como el rechazo a la reforma previsional, tributaria y laboral que son los ejes del reclamo hoy.

Moyano denunció los aprietes del gobierno hacia los sectores que no acompañan el paro.  "El que no quiere venir, tiene miedo... el Gobierno los está apretando... se anda diciendo que van a mandar gente para hacer alguna cosa rara".  El diario La Nación tituló el Domingo: "Preocupa la seguridad en la marcha de Moyano y planean un gran operativo", y aclaraba en un párrafo: "la Policía de la Ciudad llevará todo el armamento antidisturbios que ordena el protocolo: postas de goma, gases lacrimógenos, escudos y carros hidrantes". Suena como un mensaje intimidatorio a los manifestantes, que recuerda al "si quieren venir que vengan", de Galtieri cuando la guerra de las Malvinas, solo que esta vez, no se trata de invasores, sino de pacíficos trabajadores y quienes estarán esperando no serán los jóvenes conscriptos, sino las fuerzas represivas, que parece que le están tomando el gustito a esto de reprimir al pueblo.

Lo cierto es que Mauricio Macri ha manifestado que los sindicalistas son mafiosos, y Marcos Peña, sostuvo a su vez: "Los que marchan quieren que el Gobierno fracase para volver al poder", centrando el debate en la moral de los gremialistas, en alianzas o luchas de poder, tratando de que el árbol tape el bosque.

En esa misma línea, el fin de semana pudo verse al periodista Leuco en un programa televisivo, exigiendo a Moyano que los sindicalistas expliquen cómo enriquecieron. No es curioso que le haga esa pregunta. Lo que debería sorprender es que haya aguardado tanto tiempo para hacerla.

A través de los medios afines y del poder judicial, han incorporado más figuras a la caza de brujas que tiene lugar desde que asumieron el poder. Sostienen que hay órdenes del gobierno para encarcelar a Pablo Moyano luego de la marcha. En esta nueva embestida tienen puesta la mira también en Roberto Baradel, secretario general de SUTEBA, cuyas paritarias a dos semanas del comienzo de clases no han cerrado.

Sin sindicatos que defiendan sus derechos ¿quién dará la cara por los trabajadores?

No es el momento de cuestionar a los gremialistas, invisivilizando los reclamos, ya habrá tiempo de analizar el rol de los sindicatos en los últimos años y hacer las purgas y meas culpas que sean necesarias. Hoy urge la defensa del pan en la mesa de los argentinos, a través de la protección de cada puesto de trabajo.

Nomás asumir el Ministro de Trabajo, Jorge Triaca dejó en claro cuál era la prioridad de su cartera para competir con los países de la región: bajar los costos, bajando los sueldos. Se trata de que las empresas ganen cada vez más y los trabajadores cada vez menos.

La inflación del 2017 fue del 25% y hoy se pone el tope del 15% a las paritarias, sin cláusula gatillo. Nos están quitando (en el mejor de los casos) el 10% del sueldo, esa es la única realidad.

Los que se pasaron gran parte de nuestra historia mirando embelesados hacia Europa, hoy omiten usar el viejo continente como ejemplo a imitar en esta materia. Claro, mientras la pelea allí es por la semana de 30 horas, (reduciendo la jornada, pero no el sueldo y generando más puestos de trabajo) acá se precariza la mano de obra y se ceden derechos laborales adquiridos, y para conseguir que eso suceda es necesario estigmatizar la lucha sindical.

El Lunes, en la caravana de los azucareros, el periodista Agustín Poma denunció que al ingresar en la provincia de Salta, en vez de pedir documentación vehicular, se les preguntaba a los conductores si participaban en la caravana, y en caso de respuesta afirmativa se procedía a anotar la patente del coche, en un claro hecho de persecución hacia los manifestantes.

Al mismo tiempo muchos medios difundían nuevas escuchas ilegales de Cristina Kirchner. Estos son los tiempos que corren. Hoy los trabajadores expresarán su rechazo a las políticas de Cambiemos en las calles y nosotros cruzamos los dedos rogando que tengamos la jornada en paz, que no haya ni infiltrados, ni detenciones arbitrarias, ni represión, ni heridos, y que nada opaque el justo reclamo de la defensa de los derechos que supimos conseguir.

María Eugenia López Morillo

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