Dos empleadas reclaman por sus puestos de trabajo en Coronel Moldes.

INTERIOR 10 de febrero de 2018 Por María Eugenia López Morillo
La invisibilización del otro... "Sacate la mascarita, que te quiero conocer, debes ser tu muy bonita y nos vamos a querer", rezaba un pregón de carnaval de principios del siglo pasado. En esta tierra y en este instante hay muchos que se sacaron la mascarita aún antes de empezar el carnaval. Con esto quiero hacer alusión no sólo a gremialistas devenidos en funcionarios, sino a la flamante intendenta Rita Carreras, Licenciada en Servicio Social.
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El reclamo en la Secretaría de Trabajo de Salta.

La otrora defensora de los trabajadores no hizo más que usarlos para llegar al poder y hoy, lejos de hacer honor a su título, muestra una falta total de solidaridad y respeto hacia el otro.
La situación de Magdalena Castillo es hoy apremiante, cumpliendo ya 3 días de huelga de hambre se la ve pálida y ojerosa. Magui, como la conocen sus allegados, se encuentra al límite de sus fuerzas, a los 12 días de haberse encadenado a la reja de la Municipalidad. Es que no es sólo el cansancio, hambre, sed e incomodidades que el lector imaginará, las que debe sufrir esta trabajadora, además recibe agresiones y hostigamientos permanentes. Hace unos días la ex delegada gremial y hoy Secretaria de Turismo, Silvia Pistán, la arrastró con la reja-puerta a la que está encadenada, forzando su apertura y haciéndole golpear la cabeza, si no estaba presente el Secretario de ATE, la cuestión tal vez hubiera pasado a mayores. 
De noche pasa la hija de la intendenta (a veces con su novio, el concejal Palomino, o amigos) lanzando insultos, o tiran basura aquí al frente, me cuenta Magui y confiesa: "Me da miedo dormirme".
Mientras converso con ella, soy advertida que del otro lado del escenario dos policías nos toman fotografías. El escenario, porque han montado uno, en las narices de la cesanteada, como si no estuviera allí, tratando quizás de invisivilizarla, como ha hecho la intendenta todo este tiempo, y su flamante Secretaría de la Mujer, cuya oficina funciona a pasos de las trabajadoras y jamás nadie de allí, se acercó a interiorizarse por su situación.
Carreras se negó a hablar con Magui o con Malvina Pachado, la otra compañera que se encadenó a la reja. 
Las 2 fueron dejadas cesantes luego de 8 y 11 años de trabajar en el municipio. Malvina también ha sufrido violencia, no se le permite tener con ella a su bebé de 20 días. Gracias a gestiones del Secretario de ATE, Raúl Rodríguez y el Secretario del Interior del mismo gremio, Julio Molina, Malvina hoy está realizando su protesta desde la Secretaría de Trabajo, para poder permanecer con su pequeño.
Ayer viernes, la intendenta Carreras faltó a la segunda conciliación obligatoria. Sigue sin reunirse con los delegados gremiales, claro, quizás no le dé la cara para hacerlo, ya que en Diciembre había arreglado con ellos, renovarles los contratos a los 20 trabajadores en las mismas condiciones, por el lapso de un año, tras lo cual los pasaría a planta.
No cumplió su palabra y los trabajadores han sido hostigados en soledad, para apremiarlos a firmar un contrato que deja de lado toda ley laboral, y con una remuneración de $4000, muy por debajo de lo que cobraban. Castillo y Pachado se negaron a firmar y fueron despedidas. 
Este es el panorama, en la noche de viernes. Observo las tarimas y el escenario, y veo a Magui y a los trabajadores que la acompañan y pienso ¿cómo es posible que festejen el carnaval mañana, como si todo estuviera bien? Bailarán, jugarán con nieve, se divertirán... mientras dos trabajadoras están dejando la piel por llevar el pan a sus casas. ¿Hasta qué punto se puede invisibilizar al otro?

"No finjas más la voz, abajo el antifaz...
Descubrete, por fin... Tu risa me hace mal
Detrás de tus desvíos, todo el año es Carnaval" (Carlos Gardel).

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