Fundación Alfarcito: El éxito de las huertas propias en familias y escuelas de los cerros

INTERIOR 29 de enero de 2018 Por Alberto Figueroa
Durante el año 2017 la Fundación Alfarcito apoyó a las familias y escuelas de los cerros a tener su propia huerta, para obtener alimentos y lograr un menú más variado, siempre con el asesoramiento de Escuelas de Pedagogía Sustentable.
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Los buenos resultados en la cosecha de las huertas están a la vista.

Sabiendo la importancia de agregar a la dieta nutricional las verduras y frutas, la fundación decidió incentivar a familias y escuelas a tener una huerta propia y trabajar en ellas. La idea surgió porque algunas escuelas habían organizado su propia huerta y obtenían resultados excelentes, en lugares cuyas características del clima (están situados a más de 3000 metros sobre el nivel del mar) y la geografía no ayudaban, pero el esfuerzo y la imaginación lo pudieron.

La señora Teresa Juncosa, miembro de Escuelas de Pedagogía Sustentable, se sumó a este trabajo con sus amplios conocimientos, no solo asesorando sino también aportando plantines y semillas.

Muchos voluntarios y amigos de la fundación dedicaron su tiempo y apoyaron esta campaña, visitando a las familias y a las escuelas de los cerros. Los resultados son verdaderamente maravillosos.

Los directores y los maestros, junto a sus alumnos, trabajaron haciendo las huertas de sus escuelas, logrando consumir las verduras, hortalizas y frutas frescas. Esto se extendió a los hogares de los alumnos.

Se puede sentir la alegría de ver crecer esta iniciativa en lugares a más de 3000 metros de altura, donde la tierra era dura, reseca y se necesitó picar para poder ablandarla y luego se mezcló con el guano y se regó.

En muchos lugares por iniciativa de las familias del lugar se protegieron los almácigos del viento y los animales, haciendo pequeños corrales utilizando la madera de cardón. En algunas huertas se colocaron plásticos para poder cubrirlo y se efectuaron trabajos para traer agua de pequeñas lagunas y arroyos.

De esta manera, se promueve una conciencia, aprendizaje y compromiso sustentable en la comunidad, logrando concretar el anhelo del Padre Chifri, el de mejorar las condiciones de vida de las familias de los cerros, ayudando a la actividad económica de los habitantes de los cerros del departamento de Rosario de Lerma.

Raúl, un ejemplo

Visitamos a Raúl en su casa de la localidad de El Toro, quedando sorprendido por su trabajo en su huerta que lo ayudamos a concretar, bajo la supervisión de Teresa Juncosa, integrante de Escuelas de Pedagogía Sustentables.

Él tuvo la iniciativa de rodear la huerta con madera de cardón, para protegerla de los vientos y los animales, también colocó un águila disecada, que sirve de espanta pájaros.

Raúl logró para mejorar la calidad de las comidas de su familia, gracias a las verduras que produce en su huerta, producto de su trabajo y esfuerzo.

El caso de Angélica
Con gran alegría pudimos observar los avances en la huerta de Angélica Guanuco, quien junto a su hijo trabajaron intensamente, logrando que aquellos almácigos que les ayudamos a plantar, hace un par de meses, ahora le estén dando importantes resultados.

Ella nos recibió con mucho afecto, nos mostró sus plantas y el trabajo que está realizando, para llevar agua desde una pequeña laguna hasta su huerta, que en medio del paisaje ocre, se resalta un verde intenso junto a su casa.

Algunos de los trabajos fueron hacer un cerco con madera de cardón para protegerlo de los animales y los fuertes vientos, también la zanja para enterrar una manguera que le entregamos para llevar el agua hasta sus plantas.

Antes de irnos, Susana nos invitó unas exquisitas croquetas que terminaba de preparar. Ella es una verdadera luchadora que sigue adelante pese a los problemas que se le presentaron en su vida.

Alberto Figueroa

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