¿En qué te has convertido, Miguel?

OPINIÓN 14 de enero de 2018 Por Oscar Burgos
Desde hace unos días, circula por las redes sociales una entrevista realizada al vicegobernador Miguel Ángel Isa, aparentemente por fin de año, en la que la segunda autoridad de la provincia hace un balance del año que se fue. Toda retórica, las declaraciones de Isa con un verdadero compendio de datos conocidos, lugares comunes, palabras sin referencia cierta, que llevan a ninguna parte. Es decir, no invitan al lector (televidente o radioescucha) a ninguna parte. Palabras sin esperanzas y sin preocupaciones. sin esperanzas y sin preocupaciones.
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Isa parece un ex campeón en retirada, hablando desde la penumbra de un bar de otros tiempos. No ha defendido a los jubilados, ni los derechos de los trabajadores, medidas del gobierno nacional de Macri, tampoco cuestiona la errática política económica, el meteórico endeudamiento y las pérdidas que les ha provocado a sectores vulnerables.
¿En qué te has convertido, Miguel?
Ese estilo político de hablar los que se les antoje de los políticos de ahora, creyendo que lo que se no diga no interesa a la gente, llevar a construir un relato que reflejara el medio periodístico pero no quedará registrado en el oyente, ciudadano.
Evidentemente, Isa ya no es aquel joven ambicioso y pujante que un día se subió a un colectivo de la entonces línea 14, y con la defachatez de un vendedor ambulante se ofreció como candidato a intendente de Salta, con un parlamento preciso como para la “cartera de la dama, el bolsillo del caballero.”
Tampoco parece ser aquel que supo lidiar entre el poder lúcido y soberbio de Juan Carlos Romero y conseguir lo que necesitaban los vecinos, en distintos puntos de la ciudad. O el mismo que con gran muñeca política terminara con las protestas de gremialistas municipales y recolectores, que se habían acostumbrado a incendiar gomas todas las semanas frente al edificio municipal.
Sin dudas, siente el peso de algunas decisiones de las que podrá disfrutar en privado pero que han sido negativas para su vida pública, como haber convertido a su hija en diputada nacional, o haber aceptado ser el vice de Urtubey para, sin ton ni son pasar a “hacer presencia” en actos protocolares.
Pero su carrera política no puede terminar cantando el Himno Nacional, depositando ofrendas florales o presidiendo actos oficiales.
En un acto político de la última campaña electoral, un dirigente de apellido Galán o Galián no soportó la ingratitud de algunos que condimentaron sus discursos hablando mal de Isa, y pidió la palabra para retrucarles: “cuando quedamos en la pampa y la vía, muchos fueron contenidos por el compañero Miguel Isa. Y otros hasta fueron funcionarios. No hay que ser injustos, compañeros”, reprendió y recibió aplausos de los presentes.
Pero Isa parece convencido de las conveniencias de un retiro dorado en alguna banca nacional, que lo pondrá definitivamente en la vitrina de los olvidados.
La política no es un deporte del que hay que retirarse por mandato del desgaste físico. La política, por el contrario, es un “juego” de la mente, de inteligencia, de la vocación y el compromiso público. Que sumados a la experiencia, producen el carácter ideal para estar al frente de un estado.
Isa debiera estar preparándose para la penúltima batalla, para enfrentar con mejor propuesta el nuevo “ensayo U” de la supuesta fórmula Leavy-David. Un abrazo del oso al Oso Leavy, quien instaló en estos tiempos la frase “mi, gobernador” (imitando muletillas militares como “mi, sargento”; “mi, general”) para referirse a Urtubey.
O para saber de qué material está hecha la dupla Saenz-Romero. Pero para eso, Isa debería estar al lado de los sectores más afectados, defendiendo los ingresos de los jubilados, los derechos y de los sectores más vulnerables, arremetidos hoy por el gobierno de Macri. Solo así le pondrá sentido verdadero del político que se preocupa por sus conciudadanos, Si no va camino al olvido, como tantos otros que ocuparon ese mismo cargo.
Oscar Burgos

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