Vive un calvario, hizo 22 denuncias por violencia y la Justicia no hace nada

Una vecina salteña de nombre Paola, denunció en De Buena Fuente que su agresor David Pla, ya acumula 22 denuncias por violencia de género y sin embargo la Justicia no toma acciones. La víctima teme por su seguridad y la de sus hijos.
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Paola quien sufre violencia de género por parte de David Pla, cuenta en primera persona su experiencia. Además, resalta la inacción por parte de la Justicia para contener a las mujeres en la misma situación.

La jueza a cargo del caso es la Dra. Mónica Naranjo, quien, según la mujer, "ha firmado un montón de oficios y prohibición de acercamiento, pero cuando le solicito audiencia, no tengo novedades, la Justicia no hace nada", cuenta la mujer.

La experiencia de Paola es un llamado de atención a la Justicia salteña y también para que tome nota el Observatorio de la Mujer, creado justamente para estos casos en donde la justicia mira para otro lado,

"Todo comenzó cuando lo conocí en un trabajo en la Municipalidad. Él había entrado hacía poco meses. Lo empecé a conocer y con el tiempo nos hicimos amigos. Primero, era una relación de lástima, porque me decía que estaba solo y que  vivía para sus hermanos y solo por eso teníamos que ayudarlo", inicio Paola su relato del calvario.

"Yo traté de ayudarlo, y así estuvimos juntos por dos años. Nos hicimos pareja, nos fuimos a vivir juntos, pero era una persona rara, hay cosas que no me cerraban, por ejemplo, que él no me contara que cuando era chico su papá hacia trabajar a su mamá en la prostitución, si ella no traía el dinero a la casa era golpeada, yo a esa historia la conocí ya mucho después cuando estaba embarazada", continuó Paola.

"La relación comenzó con mentiras, por ejemplo, habíamos iniciado un tratamiento para ser papás, y cuando el bebé llegó comenzó a golpearme. Primero, inició con insultos, hostigamientos, me decía que estaba fea, que estaba gorda pero yo estaba embarazada. Si yo decía o hacía algo que a él no le gustaba, como la comida, me pegaba. Ahí empezaron las samarroneadas, los golpes. Un golpe 'fatal' fue cuando nació mi hija. Allí casi pierdo la vida", recuerda la mujer.

"A partir de ahí le molestaba todo lo que hacíamos mi nena y yo. Ante el primer golpe, hice la primera denuncia, y le hicieron exclusión del hogar pero no duró. Luego de a poco me dijo que quería conocer a la bebé, que lo perdone. Yo le creí con sinceridad pero toda las veces era igual él pidiendo disculpas por algún golpe y yo aceptando, porque creía que lo podía ayudar", expresa.

Las 22 denuncias se realizaron en un lapso de 2 años, pero el número puede incrementarse. "Si yo tengo que sumar las denuncias desde que nació mi hija, son muchas más, y pido que la Justicia me escuche porque su familia también se ha sumando a golpearme , entran a mi casa donde vivo con mis niños pequeños y también temo por ellos. Todo lo hacen por la casa donde vivo, porque quieren quedársela. Solo espero que se haga Justicia", solicitó la mujer al final.

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