FIN DE UN AÑO AGITADO

OPINIÓN 29 de diciembre de 2017 Por
Se acaba el año, y la imperiosidad de un festejo impuesto parece chocar de frente con una realidad en la que hay cada vez menos motivos para levantar las copas. En el año que llega a su fin hemos ido perdiendo derechos, ganando deudas, sumando tristezas, cosechado 2 muertos, ligado muchos golpes y perdido la capacidad adquisitiva, cuando no el trabajo.
FOTO JUAN P BARRIENTOS
- Fotografía: Juan Pablo Barriento

Hemos extraviado las esperanzas, junto con la capacidad de asombro y la poca fe que le teníamos a la justicia. Hemos despertado 365 veces con malas noticias  y nos hemos ido a dormir la mayoría de las noches, con una sensación de angustia y orfandad extrañando aquel estado que nos repartía derechos y no palos, soberanía y no deudas...

Hemos visto como se ha intervenido a un ente autártico como el INCAa, o la Universidad de Madres de Plaza de Mayo. Hemos presenciado despidos masivos, en muchas áreas estatales, así como cierres de fábricas y empresas, con el consecuente aumento de desocupados. Hemos visto aumentar nuestra deuda externa de una manera inconcebible. Hemos viajado en el tiempo, al 55, a los 90, al 2001, rescatando lo peor de cada época para vivirlo una vez más, cual deja vù maldito.

Hemos escuchado al presidente decir con sorna que hay 562 ciudadanos a los que le gustaría enviar en un cohete a la luna, cuya lista parece tener elaborada mentalmente pero se la reserva, cosa que vos y yo no sepamos quienes la integran, y vivamos con el jesús en la boca, a la espera que toquen nuestra puerta para detenernos en forma deliberada por una causa cualquiera, y nos coloquen en prisión preventiva como hemos visto que ha sucedido con muchos compatriotas, de preferencia kirchneristas y funcionarios de la gestión anterior, o miembros de la asociación Tupac Amaru. También son apresados los trabajadores que reclaman por sus derechos, o el pago de sus salarios, como ocurrió en el Ingenio La Esperanza, donde fueron detenidos 26 trabajadores, de los cuales algunos continúan aún en prisión.  Nadie está libre de culpa y cargo en los tiempos que corren, basta  con no comulgar con las políticas pro, para estar en la mira. A los opositores los denostan y estigmatizan los medios y los mete presos “preventivamente” el Poder Judicial.

A lo largo y ancho del país, han sido censurados, reprimidos y apresados periodistas y reporteros gráficos, parece ser que a la revolución de la alegría no le gusta que se retraten las botas marchando por la ciudad y pisoteando derechos y libertades, tampoco ve con agrado que se levante alguna voz que no repita el discurso único, ese que nos dice que estamos mal pero vamos bien, que todo es culpa de la pesada herencia y que hay que aguantar los sacudones con entereza y con calma, porque todo, todo es por una buena causa, que aunque la omitan, ya a esta altura es vox populi: que unos pocos sean cada vez más ricos, y que unos muchos sean cada vez más pobres.

Podríamos decir que el estado argentino además de represor, es un paciente genocida de guante blanco, que condena sin prisa, pero sin pausa, a cada vez más ciudadanos a perecer por no acceder a atención médica, a medicamentos, a los servicios básicos, a un techo digno o a 4 comidas diarias. Con las nuevas reformas, que no son más que ajustes a los más vulnerables, esta situación no hará más que empeorar.

Recientemente Horacio Rodríguez Larreta convalidó la licencia para matar (que Bullrich extendió a todas las fuerzas a sus órdenes) y Marcelo D’Alessandro, anunció que el gobierno promovería el juicio político de la jueza, Patricia López Vergara porque había puesto en peligro la vida de los policías al no permitirles usar todos los recursos disponibles el pasado 18 de Diciembre. Son las únicas vidas que cuida el estado, los ciudadanos parecemos ser descartables.

Macri, que designó a Palacios jefe de su nueva policía, agradeció a las fuerzas de seguridad por la violenta represión llevada a cabo en las calles y visitó en el hospital Churruca a un policía herido, por supuesto, evitó decir que lo mandaron a reprimir de civil y que sus propios colegas lo hirieron. El juez Moldes pidió que una nueva ley impida que sean excarcelados quienes participen en manifestaciones ocultando su identidad, además que se agraven penas o establezcan nuevas, de hasta diez años de prisión. Todo esto tiene como objetivo criminalizar la protesta social y disciplinar a la sociedad, 2 objetivos fundamentales para poder seguir aplicando sin tregua, el feroz ajuste recetado por el FMI, al que nos vienen sometiendo.

Llegan las fiestas y hay cada vez mas familias sin pan ni trabajo y se nos convoca a todos los argentinos, a una pacificación entre gases y balas. ¿Cómo unir del mismo lado intereses diametralmente opuestos? Se es patria o se es colonia. Tenemos un estado soberano, fuerte con los poderosos y benefactor con el pueblo o este gobierno de ceos entreguistas q no saben lo que es la soberanía y que no conocen otra patria que la financiera?.  Abrimos las importaciones y somos la india (como dijo la Michetti) o desarrollamos industrias competentes?  Bajamos los salarios para ser las maquiladoras de los monopolios o tenemos trabajadores con sueldos dignos? Ajustamos a los viejos y a los pibes más pobres y les condonamos deudas e impuestos a los poderosos o hacemos al revés?

En estas fiestas se conmemora el nacimiento de quien dijo ama a tu prójimo como a ti mismo, que el kirchnerismo tradujo en la patria es el otro...¿y quien piensa en los otros en esta tierra en este instante? Claramente no lo hace el gobierno, ni los que aplauden o justifican su proceder.

Señor presidente: si quiere paz, reparta justicia social y no balas y gases....devuelva derechos y no ajuste a los vulnerables sino a sus amigos poderosos...queremos votos q no traigan botas...alegría sin globitos.... Fiestas sin presos políticos ...

Este 31 habrá brindis con sabor amargo y pan dulce con gusto a poco. Cuesta desear prosperidad cuando nos invade la pobreza, cuesta ser optimistas entre tanto desazón. Qué desear para el nuevo año? Justicia social, memoria, dignidad...qué nos devuelvan el futuro luminoso! queremos volver a cargar sobre nuestros hombros la pesada herencia q supimos  conseguir.

María Eugenia López Morillo

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