Sáenz pidió perdón y dijo: "Soy independiente, no delegado del gobierno nacional"

POLITICA 21/06/2021 Por El Expreso de Salta
El gobernador hizo un vivo en su red personal para explicar lo que ocurrió el día 16 de junio con las movilizaciones por Alberto, tanto a favor como en contra. Sostuvo que esto es consecuencia de la grieta y realizó una autocrítica sobre la organización de los actos a cargo del gobierno provincial.
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Aislado por ser contacto estrecho de Elena Cornejo, su esposa, y aprovechando la excusa del Día del Padre, Gustavo Sáenz se valió de la noche fría del domingo para aclarar los tantos con las polémicas disparadas luego del Bicentenario por el fallecimiento de Güemes en Salta.

"Soy un hombre que da la cara y siempre la di, en los momentos difíciles y en los momentos de alegría" se autodescribió el gobernador. Motivado por la necesidad de una reflexión y autocrítica, recordó: "Mucho se ha dicho en estos días, algunas cosas ciertas, otras no tanto, otras mentiras sobre este tema y lo que sucedió el día de  la celebración y la Guardia Bajo las Estrellas. No voy a buscar justificativo y voy a asumir la responsabilidad que tengo porque soy el gobernador de la provincia". Y añadió: "siempre es lo más fácil, echarle la culpa al otro, uno debe asumir la responsabilidad"

En este sentido, aclaró: "A muchos no le gusta y hablo de los sectores políticos, que no me identifique de uno u otro lado, pero siempre fui independiente, no soy delegado de ningún gobierno nacional, soy el gobernador de los salteños y a ellos les debo, no me debo a ningún partido político, porque mi patria está primero que cualquier partido político" y ejemplificó: "quiero diputados y senadores nacionales que no representen partidos políticos, sino a la gente".

"Quieren etiquetarme con uno y con otros, que hay que buscar ese sentido de pertenencia, sos de este sector o del otro: y si hay algo que no quiero en mi vida y que siempre estuve en contra fue de los fundamentalismos, las intransigencias, la falta de diálogo, de la intolerancia, de creerse siempre los dueños de la verdad, de los odios, de los resentimientos que no conducen a nadie", expresó Sáenz.

En este marco, recordó que cuando salió del Hotel Sheraton, sintió "impotencia, bronca, ¿qué hace esta manifestación aquí?, alguien la organizó y alguien la autorizó". Se trataban de personas que estaban "de un lado esta famosa grieta", "los que insultaban al presidente y del otro lado los que aplaudían al presidente", en referencia a la Marcha K del Evita, la CCC y Barrios de Pie y la contramarcha anti-albertista "El Poncho no se Mancha" que movilizó una caravana de autos.

Criticó "ninguno de los dos deberían haber estado", aunque recalcó que "nunca los manifestantes pisaron el monumento Güemes". El gobernador contó que cuando vio la  situación del hotel, se quedó y reclamó "a aquellos que tenían la obligación de controlar esta situación  porqué habían ingresado" y les negó ingresar al Monumento Güemes.

El discurso además de hacer hincapié en la grieta, se trató de una "autocrítica" sobre los hechos acontecidos y reconoció que desde el gobiernos provincial hubo "una falta de logística, previsibilidad" y no haberse "dado cuenta de que haya ido la comitiva presidencial con un ministro y todos tan cerca, podrían producir estas cosas". Al llegar al Monumento, recordó que sintió "mucha tristeza y dolor también, lo mismo que sintieron ustedes", afirmó y confesó que "miraba hacia el cielo y pedía a dios que nos ayude a pasar esta pandemia y también rendirle el homenaje a Güemes como se merece". 

Finalmente, el mendatario reflexionó sobre "los gauchos y gauchas de hoy", que "tienen otro traje, delantales uniformes, y están al frente de esta lucha, esta batalla; son los médicos, enfermeros, policías, camioneros, choferes, esenciales que todos los días exponen su vida para cuidar la nuestra", sentenció y le recordó a la sociedad que sí habrá desfile de gauchos el 7 de noviembre, en el aniversario de la Batalla de Suipacha.

Para despedirse, pidió perdón, al pueblo salteño y al gauchaje y dijo que hubo errores compartidos. A los dirigentes políticos "de un lado o del otro", los llamó a dejar de lado la grieta, ya que "nada se construye desde el dolor, trabajemos juntos, los vuelvo a convocar para que me acompañen" y con un refrán, remató "equivocarse es un defecto de todos, pedir disculpas es una virtud de pocos".

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