El día que Belgrano venció en Salta a los realistas y les perdonó la vida

LOCALES 20 de febrero de 2021
El Ejército del Norte, al mando de los Generales Manuel Belgrano y Eustoquio Díaz Vélez, se enfrentó en los campos de Castañares del norte argentino a las tropas españolas del Virreinato del Perú comandadas por el brigadier Juan Pío Tristán.
Monumento 20 de febrero
Sucedió el 20 de febrero de 1813, es conocida como la Batalla de Salta y fue un nuevo episodio en la Guerra de Independencia que sirvió para definir los dominios de la región.
El conflicto finalizó con la victoria de las Provincias Unidas del Río de la Plata, bloque que ya se había impuesto un año antes en la Batalla de Tucumán. Fue una de las victorias más importantes de la independencia argentina, los realistas se rindieron completamente.
Por su parte, el General Manuel Belgrano acordó que el ejército vencido entregara sus armas, banderas e instrumentos, y juraran no volver a luchar contra la nueva patria naciente. A cambio, se les perdonaría la vida y una retirada en paz. Si bien esta decisión de Belgrano se entendió como una actitud enaltecida de su espíritu, también recibió críticas -incluso hasta hoy- por la liberación de las tropas españolas.
A propósito, el propio Manuel Belgrano reafirmó su postura en una carta a Feliciano Chiclana, el primer gobernador de la provincia de Salta: “Siempre se divierten los que están lejos de las balas, y no ven la sangre de sus hermanos, ni oyen los clamores de los infelices heridos; también son esos los más a propósito para criticar las determinaciones de los jefes: por fortuna, dan conmigo que me río de todo, y que hago lo que me dictan la razón, la justicia, y la prudencia, y no busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la Patria”.
Estrategias y enfrentamiento
Los españoles habían fortificado el único acceso a Salta, el Portezuelo, para imposibilitar cualquier tipo de ataque por parte de los patriotas rioplatenses. La única forma que podrían hacerlo era mediante cierta ayuda de los lugareños del norte. Y así ocurrió. El capitán salteño Apolinario Saravia orientó al Ejército del Norte para atravesar la ciudad, sorteando el enfrentamiento de los soldados realistas.
Sin embargo, el peruano Juan Pío Tristán, quien luchaba para los realistas y había tomado conocimiento del avance de los patriotas, se adelantó un día antes a la batalla para impedir la resistencia.
Finalmente, en la mañana del 20 de febrero comenzó el enfrentamiento. Durante la primera parte del conflicto, se dice, el ejército español dominó el campo de batalla debido al empinado terreno de Castañares que debían recorrer las tropas rioplatenses. Belgrano, por su parte, ordenó que una reserva de infantería –liderada por Manuel Dorrego–, reforzara el acceso a la región salteña.
Así, lograron romper la línea enemiga y llegaron a la ciudad. Los realistas, acorralados en la Plaza Mayor, decidieron rendirse al son de las campanas de la Iglesia de la Merced.
La Batalla de Salta, y antes la de Tucumán, fueron dos capítulos fundamentales en la lucha por la independencia rioplatense, y siempre se la recordará como la primera vez que el Ejército del Norte batalló con una de las insignias nacionales: la bandera argentina. 

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