Sus padres adoptivos murieron y la justicia decidió que se quede con la abuela adoptante

JUDICIALES 02 de febrero de 2021
La jueza de primera instancia de personas y familia 1 de Metán, Frida Bosernitzán, otorgó la adopción de un niño de nueve años a su abuela después de que sus padres adoptivos murieran. "Para lograr el desarrollo integral del niño es fundamental que crezca en un ambiente protector y nada mejor que el familiar"; dijo la jueza.
En septiembre de 2019, el hombre que tenía la guarda del menor junto a su esposa, manifestó su voluntad de continuar con los trámites de adopción que había iniciado pese a que ella había fallecido en mayo de 2018. En esa ocasión dijo que al momento de morir su mujer, el niño había llorado mucho, e hizo tratamiento psicológico que lo ayudó a superar la situación. Por su parte, el menor contó que tiene muchos amigos, que jugaba al fútbol y al rugby, y agregó que le gustaba estar con su padre. pero lamentablemente, el padre adoptivo también murió en mayo de 2020, y el niño quedó al cuidado de la madre de uno de sus adoptantes, que le permitió recibir contención afectiva por parte de la familia de sus padres adoptivos, conformada por tíos y primos. La mujer, de 74 años, explicó que el menor llegó a sus vidas el 14 de agosto de 2011 y desde ese momento fue parte de su familia. Ante el fallecimiento de su hija y luego de su yerno, M. vive con ella, ya que su domicilio es centro de reunión familiar, donde se encuentra muy cómodo y con muchos amigos, y está totalmente integrado a su familia.
Ante ello, la jueza tuvo en cuenta, al momento de resolver, que el niño se encontraba contenido con su abuela, tíos y primos "maternos", ante el luctuoso hecho del deceso de sus padres. Y además tuvo en cuenta que la voluntad del matrimonio de adoptarlo en forma inobjetable, se encuentra plasmada en el expediente de iniciado, en el expediente de guarda judicial con fines de adopción. “La voluntad adoptiva de las personas que en vida fueron los pretensos adoptantes se desprende de sus permanentes manifestaciones a lo largo del proceso, a través del cual oportunamente peticionaron la adopción del menor, de quien ya tenían otorgada hace un tiempo la guarda Judicial  y a quien en vida le prodigaron trato y cuidado inherente al de un hijo.” 
La jueza llegó al entendimiento que para lograr el desarrollo integral del niño es fundamental que crezca en un ambiente protector y nada mejor que el familiar donde el afecto, el respeto, el cuidado y el amor le permitan desarrollarse plenamente hasta lograr una vida independiente y autónoma dentro de los lazos socio-afectivos creados desde el año 2011 con la familia K–P, que hacen al desarrollo de su historia vital ahora con su familia extensa.
La jueza dedicó al niño adoptado un párrafo final para explicar lo decidido, y le dijo que “la ley nos impone el compromiso de hacerte conocer tu realidad biológica y quisiera M. que cuando puedas y desees acceder a este expediente, sepas que todos los que trabajamos para que  tu deseo se haga realidad, no solo te escuchamos atentamente, sino que lo hicimos con todo nuestro ser, entendiendo desde lo más profundo tus sentimientos y valorando cada una de tus palabras dando prioridad siempre a tu bienestar y a tu felicidad. Saber escucharte es saber comprenderte y esa es una misión que estamos cumpliendo, haciendo lugar a lo que con tanto amor nos estas pidiendo y así puedas construir tu propia historia.”

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