La increíble historia del falso médico que se burló de todo el gobierno cordobés en la pandemia

NACIONALES 01 de febrero de 2021 Por Carlos Alberto Torino (*)
Apareció un día como reemplazo de un médica en licencia, y pronto se hizo designar -por el reconocido médico Juan Almada- al frente del COE en el interior, dio cursos de capacitación sobre COVID, retiró insumos y remedios; se paseó con el intendente Juan Llamosas, dijo que hermano no reconocido del ex intendente Ramón Mestre y una vez condecoró en una escuela al senador Esteban Bullrich cuando era ministro de Educación. Ni que fuera un chiste cordobés.
Ignacio martín el falso médico impartiendo indicaciones al COE cordobés
El falso médico impartiendo indicaciones al COE de Córdoba en plena pandemia.
Ignacio Martín es el nombre de un hombre que falsificó su identidad y desde este lunes cuando la Feria Judicial de Verano llegue a su fin y abran los Tribunales, su expediente buscará al Juez competente que tendrá la misión de sacar el velo a su impostura, pero, fundamentalmente, encontrar a los responsables políticos, estamento por estamento, que permitieron semejante golpe a la credibilidad del COE de la provincia de Córdoba. 
Ignacio Nicolás Martín, tal es su nombre completo, falsificó su DNI, tomó la licencia de una médica fallecida y se presentó como Técnico de Emergencia Médica. Hizo guardias, dictó cursos de capacitación en hisopados a voluntarios y estuvo a cargo del Centro de Operaciones Tácticas de Río Cuarto. Formó parte del equipo llamado “Cazadores de Virus”, liderado por el reconocido médico Diego Almada. Entonces la pregunta obligada es ¿cómo llegó a esto un pibe de menos de 20 años?
La historia oficial ensayada hasta la fecha, cuenta que el sosía se presentó cuál buscador de empleo y, según señalan todas las crónicas del escándalo, le bastó “su simpatía” para que el mismísimo Ministerio de Salud no pusiera reparos en integrarlo en los equipos COVID que la pandemia ya había obligado a conformar bajo la ya famosa denominación de “Cazadores de Virus”. Con Almada a la cabeza y un equipo interdisciplinario, fueron en busca del Coronavirus en todos los brotes que se dieron (y se da) en el estado mediterráneo. Así se instalaron sucesivamente en las localidades de Mina Clavero, Oliva, Oncativo, Leones y Marcos Juárez, antes de recalar en el Imperio del Sur para cumplir su objetivo: Capacitar y crear centros de operaciones.  En Río Cuarto estuvieron durante los críticos meses de agosto y septiembre cuando -luego de 120 días sin casos- aparecieron muchos contagiados. En ese marco de gravedad epidemiológica, Martin fue designado titular del Centro de Operaciones Tácticas del COE de Río Cuarto. Su métier era la detección de casos. O sea, no tan solo era un impostor sino que en su vida “médica” podía ser estratega en medio de una pandemia, ni más ni menos. Mostró, orgulloso por esos días, una foto en su Instagram paseándose con su barbijo y delantal de galeno junto al propio intendente local Juan Llamosas y hasta se animó como un experto a capacitar a voluntarios.
Parecía que había encontrado su lugar en el mundo a la vera de la ruta 36 donde se asienta la capital alterna de Córdoba. Almada y los suyos se fueron a seguir buscando al virus al norte provincial pero Martín se sintió más cómodo en la llanura del sur. Así que le dijo al pediatra que abandonaba al “equipo”, tal vez porque no podría sostener mucho más su mentira y no se equivocó. Hizo guardias en el S24: los dispensarios abiertos las 24 horas. Una “promesa de campaña” del reelecto intendente. Facturó tres servicios a nombre de una SRL que supuestamente integraba y fue su perdición. Esos papeles provocaron sospechas que fueron muchas más cuando la propia Municipalidad lo quiso contratar y ni su matrícula ni su factura estaban con la transparencia que tan solo se comprueba con un click. Ningún sistema aprobaba sendas operaciones y una funcionaria administrativa con papeles en manos y llamadas al Colegio Médico de Córdoba, y averiguaciones en la AFIP, pudo demostrar que el joven Ignacio Martín no tenía ni título universitario alguno, ni era socio de alguna empresa, ni tenía la edad declarada. Todo un apócrifo. Tanto que el hasta entonces simpático Ignacio desapareció como por arte de magia.
BULLRICH Y MESTRE
Según el sitio digital Otro Punto hasta tuvo tiempo o se dio el tiempo de hacerse de la firma digital y el sello de una compañera de trabajo para pedir suministros y acopiarlos en una camioneta que apareció sin los pedidos ni el, ya por entonces, descubierto falso médico.  También destaca una foto publicada por el senador Esteban Bullrich donde se ve a un Martin que le alcanza un presente en Villa Carlos Paz en una inauguración de un edificio escolar.
Con el caso instalado en los medios masivos, las historias respecto a su proceder no tardan en llegar a las redacciones. Por ejemplo, fuentes de la gestión municipal anterior señalaron que el ahora falso médico se hacía pasar como un hermano no reconocido del ex intendente Ramón Mestre, hijo, y hasta llegó a falsificar una chapa de inspector municipal. La misma chapa, con indumentaria incluida, que le dijo tener a la madre de una compañera del secundario. Aunque aquí hizo un paso más. La mujer comentó apesadumbrada y con bronca cómo se ganó su confianza y le ayudó en el manejo y uso del home banking, que luego aprovechó para transferencias y compras a beneficio propio.
A esta altura del relato, la sorpresa llega a su clímax cuando el ya denunciado y reconocido sosías tuvo convulsiones y se internó en una institución privada especializada en cardiología, pero a las 48 horas firmó su alta y se retiró como llegó: caminando y sin cámaras ni micrófonos. Mientras todos y todas se preguntan cómo y porqué pasó lo que pasó, nadie puede contestar dónde está quien dice que era y ya no es. ¿Será una causa perdida o tendrá una verdadera justicia?
(*) Corresponsal en Córdoba, Capital.

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