"Me arrepiento de haber juzgado a mujeres por haber abortado con perejil"

DE BUENA FUENTE 10 de diciembre de 2020 Por Daniel Torres
La Dra. Cecilia Ousset contó su experiencia en la provincia de Tucumán en relación a los casos de abortos con los que se enfrentó en su carrera profesional.

“Tengo 45 años, con 20 de ejercicio de la ginecología, pero la historia comienza en el 2018, y a pesar de que soy católica y objetora de conciencia por lo que no hago abortos, trabajo en el sector privado, aunque me formé en la salud pública”, comenzó recordando. 

Allí, contó que “en aquel entonces escribí una carta en mi muro de Facebook, porque estaban atacando a mis nenes en la escuela, y escribí mi evolución explicando cómo nosotros como católicos estamos a favor del aborto, t expuse el arrepentimiento de haber juzgado a mujeres que tenían abortos por perejil, agujas de tejer o cuchillos tramontina”.

“Estos abortos se realizaron entre el año 2000 y 2004, antes de los medicamentosos que son más seguros, pero el estado de desesperación con el que entraban las mujeres era increíble, ya que en esa época, si tenías plata te comprabas el misoprostol o te hacías un legrado en una clínica por eso acá el problema es la inequidad social”, afirmó.

Conmovida, la Dra. Ousset consideró que “cuando pasé al ámbito público, me di cuenta que las mujeres también abortaban, y allí hice click y fue muy doloroso, porque recién ahora puedo hablar sin llorar por el arrepentimiento que tengo, pero ya no se puede reparar el daño que hice como médica en la guardia de aquellos años, pero cuando hablo con las mujeres que se hacen un aborto, es unánime la respuesta de que se sienten aliviadas”.

“Muchas veces depende del profesional de guardia que te toque, y eso no corresponde, porque hay médicos que pueden ponerse en el zapato de esa mujer, pero otros ejercen tanta violencia y no tienen empatía y hacen la denuncia, violando el secreto profesional, como hacía yo hace 20 años”, lamentó.

Por último, dijo que “en las residencias hay un método castrense, por eso cuando llamás a la policía, la ponés entre la espada y la pared a la paciente, y en el hospital pública tenemos médicos que no deberían ejercer porque la violencia obstétrica ya no debería existir”.

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