Dos mujeres se animaron a denunciar al hombre que abusó de ellas cuando eran niñas

JUDICIALES 22 de septiembre de 2020
La primera denuncia fue radicada por una de las víctimas en julio de 2018, quien presentó una nota manuscrita de dos hojas, en las que relató los abusos sexuales que sufrió por parte del acusado, esposo de su hermana, que comenzaron en 1989, cuando tenía apenas 10 años. Luego, una hijastra también formalizó la denuncia asegurando que no "podía ni verlo a su padrastro".
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Del requerimiento surgió que con su accionar, el imputado se aprovechó de la primera denunciante, por entonces menor de edad y mediante la fuerza, la accedió carnalmente y en contra de su voluntad en reiteradas oportunidades, desde que la niña tenía 10 años, hasta que alcanzó los 12.

Los hechos ocurrieron en el campo, en la zona de Finca “Las Trampas” y también en un camino de Finca “Las Costas”.

De igual manera, el acusado también se aprovechó de su hijastra, quién por entonces era menor de edad y mediante la fuerza, la accedió carnalmente y en contra de su voluntad. Los abusos comenzaron entre 1991 y 1992, en General Güemes.

La víctima sostuvo que en varias ocasiones, concurrió con su padrastro a un evento religioso y que este aprovechaba para abusarla, al quedarse en el fondo de las peregrinaciones y desviar el camino. Los abusos comenzaron cuando la denunciante tenía 7 años y finalizaron cuando ingresó a la secundaria. Además, el acusado la amedrentaba, al decirle “más vale que no digas nada a nadie, sino te voy a hacer cagar con el cinto”.

De lo expuesto se tiene que el imputado, con su actuar depravado e insano y para satisfacer su propia lascivia, atentó contra la integridad sexual de las mujeres, en tiempo que éstas eran solo unas niñas.

Sobre por qué no se denunció inmediatamente, el fiscal penal Federico Obeid, indicó que diversos estudios demostraron que la mayor parte de la violencia padecida por las mujeres proviene de hombres conocidos y que los abusos son cometidos en el contexto de una relación de confianza existente, desarrollada dentro del ámbito doméstico.

En este caso, las víctimas al tiempo de los hechos eran menores de edad, con lo cual mostraban un mayor grado de indefensión por su falta de poder y por la ausencia de protección física y emocional.

Por último, el fiscal penal Federico Obeid indicó respecto de las declaraciones de las damnificadas, que se debe tomar en cuenta que las agresiones sexuales corresponden a un tipo de delito que la víctima no suele denunciar, por el estigma que dicha denuncia conlleva usualmente y que refieren a un momento traumático, cuyo impacto puede derivar en determinadas imprecisiones al recordarlo, sin que ello signifique que sean falsas o que los hechos relatados carezcan de veracidad.

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