Made in Argentina: los cascos para oxigenar a pacientes de covid

SOCIEDAD 29 de agosto de 2020 Por Redacción El Expreso de Salta
El casco mejora la oxigenación del paciente y evita potenciales contagios al personal médico y sanitario. Reduce más del 30% la necesidad de entubamiento de los pacientes con COVID-19, y así permite poder usar los respiradores sólo en casos de mayor gravedad.
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La empresa argentina Ecleris, especializada en equipamiento médico, desarrolló un sistema de ventilación no invasiva para pacientes de COVID-19 que puede reemplazar en muchos casos el uso de respiradores mecánicos, uno de los insumos más críticos a la hora de enfrentar la pandemia.
Los cascos para ventilación no invasiva fueron desarrollados por ingenieros de la propia compañía, en colaboración con equipos médicos de los Hospitales Fernández y Zonal General de Agudos. Su utilización ya fue aprobada por la autoridad sanitaria, la ANMAT, y están comenzando conversaciones con distintas organizaciones públicas y privadas para su uso en centros de salud de todo el país, mientras comenzaron la exportación a otros países de América Latina.
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"Los cascos son similares a una escafandra, transparentes, y permiten inyectar el oxígeno con una presión superior, lo que genera un efecto benéfico en los alvéolos pulmonares, que en muchos casos colapsan por el efecto del COVID-19. Además, evitan la dispersión del virus a través del aire expirado por el paciente, ya que cuentan con un filtro viral y bacteriológico. Con otros sistemas de oxigenación esa dispersión existe, y es causa de muchos casos de enfermedad en médicos y enfermeros”, explicó Marcos Ledesma, médico y uno de los fundadores de la compañía que desarrolló el equipamiento.

Los cascos cuesta aproximadamente 60 mil pesos, 20 o 40 veces menos que un respirador) comparado con el costo de los respiradores y del material que se utiliza diariamente en un paciente en terapia intensiva intubado.

Según la experiencia internacional, los cascos permiten evitar entre 30% y 60% de los entubamientos de los pacientes, liberando así el uso de respiradores mecánicos, uno de los insumos más críticos en esta pandemia. Además, el costo de los cascos y sus descartables por paciente es muy bajo (cuesta aproximadamente 60 mil pesos, 20 o 40 veces menos que un respirador) comparado con el costo de los respiradores y del material que se utiliza diariamente en un paciente en terapia intensiva intubado.
 
Un alto porcentaje de los pacientes afectados por COVID-19 que se hospitalizan necesitan recibir oxígeno. El objetivo médico es darles el soporte ventilatorio que requiere cada uno de ellos dada su condición y los recursos disponibles en el lugar. Entre el 10 y 20% de ellos requerirán algún tipo de ventilación mecánica (respiradores). Pero los pacientes primero necesitan oxígeno antes que asistencia respiratoria mecánica.

Los cascos permiten evitar entre 30% y 60% de los entubamientos de los pacientes, liberando así el uso de respiradores mecánicos

Los respiradores mecánicos son uno de los insumos más escasos de la infraestructura sanitaria para enfrentar esta pandemia. Y además requieren de personal altamente capacitado para intubar a los pacientes, lo que genera más limitaciones en esa tecnología. “Manejar un respirador y una cama de terapia intensiva es como manejar un avión -sostuvo el especialista- y en Argentina no tenemos los suficientes pilotos. El entrenamiento para el uso de estos dispositivos es sencillo y puede ser realizado rápidamente”.
Otro problema relacionado a los respiradores es que los pacientes intubados normalmente precisan de largos períodos de intubación, muchas veces 2 a 3 semanas, o incluso más, por lo que la cantidad de respiradores disponibles es difícil que alcance para atender a todos los que los precisan durante los picos de la infección.
Esas restricciones son las que plantearon el desafío de encontrar sistemas intermedios entre la ventilación por mascarilla o bigotera, que no sean invasivos pero permitan una mayor oxigenación. Por último, la idea de contar con equipos de protección adecuados para todo el personal sanitario, y así evitar el contagio de esta población, también fue clave para el desarrollo del equipo
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El casco o helmet desarrollado por Ecleris es reutilizable, a diferencia del fabricado en Italia que es descartable. Se puede desinfectar entre paciente y paciente y solo precisa de algunas piezas descartables como el filtro viral.
Dos piezas componen el equipo. La primera parte, que se coloca sobre el paciente, es un aro con un cuello de silicona que se corta de acuerdo al tamaño del cuello del paciente y sella el casco al cuello y tórax del individuo. Esta primera pieza tiene las conexiones de entrada y salida de oxígeno y aire. Sobre esta primera pieza se coloca el casco propiamente dicho, una burbuja de vinilo que cubre la cabeza del paciente y lo mantiene completamente aislado del entorno, evitando a su vez que él sea agente de contaminación.
El casco se puede conectar a la línea de oxígeno y aire que se encuentran en las cabeceras de las camas de internación. En caso de necesidad, también pueden conectarse a tubos de oxígeno móviles, para su uso en hospitales de campaña. Además de la entrada de aire/oxígeno, el casco tiene una salida para el aire espirado por el paciente con un filtro viral/bacteriano, que hace que el aire que elimina no contamine el ambiente, preservando al personal sanitario de posible contagio.
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En la salida del aire hay también una válvula que permite aumentar la presión dentro del casco para oxigenar mejor los pulmones. En las neumonías, los alvéolos (pequeñas bolsitas dentro de los pulmones donde ocurre el intercambio gaseoso con la sangre) se encuentran colapsados en gran número. El uso de presión positiva hace que esos alveolos vuelvan a distenderse, a funcionar y a oxigenar la sangre. Esto se conoce en medicina como reclutamiento alveolar. Los otros sistemas de suministro de oxígeno no permiten aumentar la presión en la medida que lo puede hacer el casco.
Desde la compañía argentina ya tienen conversaciones abiertas con autoridades públicas de CABA, provincia de Buenos Aires y otros distritos del país para el uso del equipo médico en hospitales públicos. En los Estados Unidos ya comenzaron a usarse cascos de tecnología similar. Ecleris ya ha exportado los suyos a Chile, Guatemala y Honduras, mientras está haciendo las primeras ventas en Colombia, Ecuador, Perú e India.

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