Artista salteño creó el "santo" del vino

CULTURA 16 de abril de 2018 Por Edición impresa del 11 de Abril
A pesar de estar atravesando por problemas de salud, “El Andariego” presentó la muestra de pinturas “San Vendimio visita los barrios”, en el marco del Abril Cultural Salteño. Como se vivió la jornada en el Centro Cultural Pucará y la reflexión de otros artistas.
Andrés Gauna y su cuadro del vino (1)
Andrés Gauna y la imagen de "San Vendimio".

“¡Aplausos para los músicos. Yo dejo un ratito el escenario, tomo algo de oxígeno y vuelvo!”, dice Andrés Américo Gauna, bromeando un tanto con los avatares de su salud. Por estos días, se supo que el inquieto artista plástico necesita ayuda económica para tratarse de una afección pulmonar, y a tal fin sus amigos de siempre se abroquelaron para reunir fondos. Y aquí está, siendo el corazón de la noche, estrechando abrazos de los que llegan al Centro Cultural Pucará, lugar más que adecuado para presentar su nueva ocurrencia “San Vendimio visita los barrios”, porque justamente es un espacio donde se entremezclan reconocidos personajes de la cultura vernácula con los habituales parroquianos del lugar, cantores, jóvenes guitarreros, y todo aquel curioso vecino de Barrio 20 de Febrero.

“No hay nada en contra detrás de todo esto, ni trato de molestar la religión de nadie, es simplemente una expresión popular”, aclara a El Expreso el pintor, titiritero y muralista con un vaso de vino tinto en mano, “como debe ser”, agrega riendo, visiblemente feliz.

-¿Cómo surgió la idea?

-Era una imagen que ya tenía de hace mucho tiempo, empecé bromeando que hagamos ¡Salud por San Vendimio! y surgió que debíamos tener un santo propio. Me pidieron que lo pintara y así lo hice  completito, con una oración y todo. Es nuestro, salteño, para todos los amantes del vino, porque es lo que está presente en todos los momentos de la vida, en los nacimientos, en los velorios, en los casamientos, y hasta en la separación, está siempre, entonces dije, lo honremos.

-¿Por qué su simbología y brazos saliendo de atrás?

-Porque es un hombre común, solamente con su aureola de santo, tiene símbolos de masonería porque sus cultores somos una cofradía, y tenemos los mismos hábitos. Las manos salen desde atrás porque es tan milagroso que se conoce como lo fabrican, envasan, se lo toma, pero no se sabe quiénes son. Lo provee, y ya está, los amantes del vino ahora tienen su santo.

-¿Algún contenido crítico de sus orígenes?

-Y puede ser, porque me acuerdo que la primera vez que hice público su nombre fue cuando estando con amigos y alguien entró gritando ¡Se fue De La Rúa! y dijimos ¡Bieeennnn, Salud por San Vendimio! Eso fue a las 20 horas del 20 de diciembre del 2001, pero oficialmente lo presenté el 13 de febrero de este año, y en una de esas el próximo año será feriado. Es muy benefactor pero cuidado no debe caer en malas manos, ni utilizarlo para subyugar al pueblo.

Y arrimándose “El Andariego” a su “San Vendimio”, dijo parte de la oración, aquella que la poeta Teresa Molina “rezó” al momento de la inauguración de la muestra.

Una jornada que comenzó con el ingreso de la banda de sikuris Wiñaypaj, dirigida por Carlos Flores, y continuó con el canto de Martin Miranda y Gabriel Corrales.  Entre los rostros reconocibles en las pinturas, aparecen Jesús Ramón Vera, “justamente aquí musicalicé con ritmo de huayno los versos de El Tumbadero, de su libro Comparsa, donde relata que a pesar de las carencias como un hombre se transforma en el corazón de una agrupación durante el carnaval”, acota el músico Gonzalo Iñíguez, conocido habitué del lugar. En otro de los cuadros, Gauna agregó un recorte de diario, donde puede leerse: “Se calcula que las posibilidades de que a un niño nacido en un ambiente pobre se le diagnostique como retrasado mental son 15 veces mayores que las que tendría un niño de la misma edad en un barrio residencial”. Preciso en su composición plástica, fiel a si mismo en su ideología libertaria.

En Gauna, los rostros de nuestra Latinoamérica son sus motivaciones, colores de alegrías, tristezas y sueños; y de nombres comprometidos en la lucha por un futuro mejor. El de un pueblo al que le estaba faltando un “santo”.

Raúl Almendares

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