Una mujer se obsesionó con un sacerdote y quiso matarlo

POLICIALES 07 de mayo de 2020 Por Redacción El Expreso de Salta
Los vecinos de barrio La Loma están consternados con lo que le sucedió al padre Juan Eduardo Jotayan de la iglesia Virgen de Guadalupe, cuando una mujer, por razones que se investigan, lo sorprendió en sus aposentos y lo atacó con un hacha. El cura logró escapar de milagro y se puso a tocar con desesperación la campaña en clara señal de pedido de ayuda. Hasta que llegó la policía y lo rescató de la incómoda situación.
2014-6-28 Vicaria Virgen de Guadalupe  nueva B. LA LOMA 125

Eran más de las tres de la mañana cuando la campana de la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe comenzó a sonar y los vecinos de barrio de Loma, sobre calle Aristene Papi al 1300 y alrededores no entendían lo que estaba ocurriendo. Algunos se despertaron y salieron de sus casas desesperados a observar y escuchar el pedido de auxilio del padre Juan Eduardo Jotayan. Había justamente un grupo de jóvenes que siempre se juntan en el castado de la iglesia y lograron filmar el momento exacto cuando una mujer cavó un pozo y se metió al cuarto del cura.

Se trataba de María, una mujer con problemas mentales que día y noche estaba rondando la iglesia. “Ella estaba a la mañana, tarde y noche siempre en las afueras del templo durante la cuarentena, para nosotros que la conocemos era común verla sentada con su mate y rezando pero a algunos que no son de la zona la veían como rara”, contó una vecina y agregó que “María estaba obsesionada con el cura, en realidad lo que cuidaba era que ninguna otra mujer ingrese a la iglesia. Cuando los hombres la saludan, ella responde, de lo contrario mira con celos a cualquier mujer”.

Se supo que la agresora del sacerdote ya venía acosándolo públicamente y lo ponía incomodo hasta en las misas. A veces, interrumpía las oraciones y a los gritos le exigía que tengan relaciones sexuales. “Juan…juan…dale cuando me vas a ….” era una constante pero Jotayan siempre minimizaba la situación alegando que era una hermana más que tenía problemas y necesitaba ayuda. “A veces le aparecían gatos negros muertos al cura, también gallinas con cintas rojas. Era algo de no creer pero solo lo dejaba pasar como ya había sucedido una vez cuando le quemaron el auto”, añadió una comerciante de las cercanías.

Jotayan ya había sufrido otro atentado hace un par de años atrás luego de que declarara como testigo en la causa que se le sigue por abuso sexual a Agustín Rosa Torino, el fundador de la congregación Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, disuelta por el Vaticano. La declaración de Jotayán que consolidó dos de las denuncias contra Rosa y tuvo una importancia vital porque el religioso formó parte de la congregación. En ese momento, luego de declarar y estando a la madrugada, el sacerdote se despertó y advirtió que su auto estaba en llamas. 

Los feligreses afirmaban que María se había convertido en una especie de “protectora” del sacerdote y con la excusa de estar cercas de él, se ofrecía para ayudar en la venta de ropa o empanadas que realiza la iglesia. La cuestión se salió de control durante la cuarentena porque no lo podía ver así que lo vigilaba desde afuera ante la miraba de todo el barrio. Aparentemente, la noche del incidente, no se aguantó más la obsesión y fue directamente a amenazarlo a lo que el cura gritaba: “Si me querés matar, matame. Ahora voy a tocar las campanas para que todo el mundo sepa quién sos".

La Policía llegó a tiempo y se llevó a María directamente al hospital Ragone. Ya había estado alojada en ese lugar pero se escapaba constantemente así que ya nadie se metía. Algunos la conocen del Poder Judicial ya que la mujer aparentemente sería abogada y en varias oportunidades se mostró violenta y fuera de sus cabales pero nunca pasó a mayores para que intervenga la fuerza pública. 

Los vecinos saben que María volverá en cualquier momento a estar en el barrio, afuera de la iglesia, esperando al cura y se preguntan si realmente era la única responsable de lo que pasó o hay algo más que no se dice ya que la supuesta víctima nunca se refiere a los atentados. Ya ocurrió antes y ahora vuelve a instalarse el silencio. Incluso una hermana desde las redes sociales se expresa como molesta de que siempre se hable de Jotayan pero tampoco da información sobre el sacerdote de la Loma.

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